La primera EBAU «no fue para tanto»

Los alumnos se enfrentan a la prueba EBAU

El presidente de la Conferencia de Rectores aboga en el Congreso por dar más peso a la prueba de selectividad en la nota media: «Es de justicia»

Al final resultó que la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad «no fue para tanto». No lo fue para buena parte de los 3.666 asturianos que ayer estrenaron la EBAU. La prueba a la que tanto temían por la importancia para su futuro académico y, sobre todo, por las incertidumbres que la rodearon durante prácticamente todo el curso y que no fueron despejadas hasta el pasado febrero. En estos meses el examen perdió su carácter de reválida y, por tanto, la obligatoriedad de ser aprobado para obtener el título de Bachillerato (condición que en la ley Wert estaba prevista para el próximo curso). También quedó por el camino el modelo de examen tipo test con 350 preguntas que había ideado el equipo del anterior ministro de Educación. Ahora, como en los años anteriores, con la PAU, el mayor peso de los exámenes corresponde a preguntas abiertas y semiabiertas. La prueba de idioma sigue siendo escrita, también descartados los exámenes orales. Y cada comunidad autónoma mantiene su libertad para desarrollar las preguntas, a partir de unos contenidos comunes marcados por el ministerio, de modo que hay 17 exámenes distintos pero homologables. Es decir, aprobar la EBAU en Asturias permite a los alumnos de la región matricularse en cualquier universidad del país.

La fase de acceso, obligatoria para todos los alumnos, comenzó a las 15.45 horas de ayer con la prueba de Lengua Castellana y Literatura II. Incluía un comentario de texto a partir de un artículo del poeta asturiano Ángel González sobre la Generación del 27. «Me resultó bastante fácil» explicaba Lidia Alvarez, alumna del Auseva, que concluyó el examen en apenas una hora «porque lo llevábamos muy ensayado. Habíamos hecho muchas simulaciones en clase antes». Fue lo mismo que le ocurrió a Eduardo López, del IES César Rodríguez de Grado, y Sergio Usin y Nerea Casasola, de los Dominicos de La Felguera.

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Historia de España, la materia a la que muchos temían por la amplitud del temario -abarcaba desde los primeros humanos de la Península Ibérica hasta la normalización democrática de España y su integración en la Unión Europea- fue el siguiente examen. Fueron siete preguntas que, como el temario, lo abarcaron casi todo, desde la conquista romana de la península hasta el primer gobierno de Adolfo Suárez. Y que descolocaron a algunos alumnos. «A la media hora mucha gente ya se fue del examen», contaba a la salida Laura Remis, que se examinó en el campus de Gijón y estaba casi segura de que «en Historia las notas van a ser más bajas».

Esta mañana hay dos nuevos exámenes de la fase obligatoria. El de lengua extranjera y el de Fundamentos del Arte, Latín, Matemáticas o Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales, en función de la modalidad de Bachillerato que se haya cursado. A los exámenes de la tarde (de la fase de admisión, voluntaria) solo se presentarán los que quieran subir nota.

Respecto al peso de las notas de Bachillerato y selectividad para obtener la media que da acceso a la universidad se pronunció ayer el presidente de CRUE Universidades Españolas, Segundo Píriz. Dijo ser partidario de que la nota de la EBAU represente un porcentaje mayor al 40% actual (la nota media del Bachillerato supone el 60% restante). «No soy especialista, pero la Selectividad debería ser justa y objetiva. Para todos la misma. Le daría más valor a la prueba de acceso y menos a la nota del Bachillerato», contestó a varios diputados en la Subcomisión del Congreso para el Pacto Educativo. «Es de justicia social», aseguró.

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