«En urgencias, trabajo con los mismos medios en agosto que en plena nevada»

Yolanda López llega a una asistencia en As Poceiras. Sobre estas líneas, unas ramas cortan el acceso en uno de sus desplazamientos. / B. G. H.
Yolanda López llega a una asistencia en As Poceiras. Sobre estas líneas, unas ramas cortan el acceso en uno de sus desplazamientos. / B. G. H.

Yolanda López, médica en Villanueva de Oscos, reclama una mejor organización de los recursos para atender a los pacientes

BELÉN G. HIDALGO VILLANUEVA DE OSCOS.

El primer diagnóstico de quienes trabajan en centros de salud en las cotas más altas de la región no se realiza, cuando la nieve no deja de caer, al paciente al que hay que ir a ver a su domicilio sino al estado de las carreteras. Algo que, aseguran, hacen sin contar con las herramientas adecuadas. «Yo trabajo con los mismos medios en agosto que con un aviso por nevadas», cuenta Yolanda López, médica de Atención Primaria en Villanueva de Oscos que, tras doce años en el Servicio de Atención Continuada, explica que ya ha aprendido a trabajar en condiciones adversas. «Al final normalizas lo que no debería ser. Cuando un vecino te llama para una urgencia y te piden una ambulancia, sabes que esa persona no es de los Oscos porque en esta zona no hay ambulancias», añade esta médica, que precisa que a esta zona este tipo de vehículos llega desde Vegadeo.

Su última aventura fue hace apenas una semana, tras recibir un aviso la madrugada del domingo. Debían atender una urgencia en el pueblo de Nonide, en Santa Eulalia de Oscos. Se encontraban en el consultorio de Villanueva de Oscos. «Tuvimos mucha suerte. Estaba la pick-up del Ayuntamiento que tiene una cuchilla y puede quitar la nieve, pero sabemos que fue casualidad disponer de ella. Fue un lujo, porque no estaba protocolizado», dice ante la falta de previsión para hacer frente a situaciones como ésta. «Mi mayor temor no era llegar al pueblo, sino cómo llegaría hasta allí una ambulancia si tras la evaluación fuese necesario desplazar al paciente», relata López. Finalmente, no fue necesario. «No piensas en el peligro, te enfrentas a la situación y, a toro pasado, te das cuenta de lo qué has hecho», explica. Y no escatima en argumentos a la hora de defender la necesidad de organizar los medios para atender las urgencias en estas zonas.

«Si existe una alerta por nieve deberíamos contar con un retén para abrir camino y poder llegar. Lo del otro día fue casualidad. Normalmente llamamos a un taxi», indica. Lamenta que la calidad asistencial de sus pacientes se vea resentida por no contar con un protocolo de actuación con más capacidad de organización. «Al final, tiras de imaginación y de la colaboración de los vecinos, que nunca se quejan y son los primeros en ayudar, pero no se merecen este trato», concluye.

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