Los vecinos critican la falta de medios para luchar contra el fuego en Degaña

Varias personas observan las tareas de extinción en el monte.
Varias personas observan las tareas de extinción en el monte. / B.G.H.

Aseguran que las bocas de riego están en mal estado, las fincas próximas al pueblo sin desbrozar y la motobomba averiada. «Es una vergüenza»

BELÉN G. HIDALGO DEGAÑA.

Aún con el miedo en el cuerpo, los vecinos de Degaña no dejan de mirar al monte. Allí continúan las labores de extinción de un incendio que el viernes sembró el pánico en este municipio del suroccidente asturiano. La primera persona en alertar al Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) cuenta que, tras colgar el teléfono, acudió a pedir ayuda a los vecinos. «Salieron todos corriendo. El fuego comenzó a apenas dos metros de la escuela. Había mujeres, niños, mayores... Nuestra mayor preocupación era salvar las casas», cuenta esta mujer que prefiere mantenerse en el anonimato. «Las llamas eran enormes. Si hubiesen alcanzado las casas que tienen el tejado de madera habría ardido todo el pueblo. Ojalá se quede en un susto y se tomen medidas para que esto no se repita», comentaba ayer con voz angustiada.

La impotencia se apoderó de los vecinos de Degaña que el viernes por la tarde que se echaron a la calle con cubos y mangueras intentado frenar las llamas que se acercaban a las viviendas. «Pasamos unos apuros tremendos. La traída no tenía mucho caudal, las bocas de riego no funcionaban porque estaban llenas de porquería...», explica Julio Suárez, otro vecino de Degaña que trató de sofocar el incendio. Además, reprochan que tampoco pudieron contar con la ayuda de la motobomba. Cuentan que el Ayuntamiento dispone de una, pero lleva varios años averiada. «Es una verdadera vergüenza», apuntan algunos.

A la falta de recursos con los que poder responder en caso de incendio, los vecinos añaden dos factores que favorecieron la expansión del fuego: la sequía que este verano castiga la región y, por otro lado, el abandono de las fincas próximas. «Es una vergüenza que no se hayan desbrozado. Hay un matorral impresionante alrededor de las casas», lamentan indignados .

«Estuvimos de guardia»

La jornada de ayer fue más tranquila para los vecinos, que habían pasado en vela toda la noche pendientes de que las llamas no volvieran a resurgir. «Hubo un retén toda la noche, pero estuvimos de guardia», señalan. El alcalde, José María Álvarez-Rosón, explicaba que «no hay peligro para el núcleo urbano desde última hora de la tarde del viernes. Continúan los trabajos de extinción en la zona arbolada, donde el fuego sigue activo». Allí trabajan bomberos de Tebongo, La Morgal, Proaza, Cangas del Narcea e Ibias. Además, los medios aéreos regresaron por la mañana al lugar. Se desplazaron dos helicópteros de las Brigadas de Rescate en Incendios Forestales, uno del SEPA y el kamov del Ministerio de Agricultura.

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