Vecinos de Degaña luchan contra el fuego para que no alcance sus casas

Las llamas en torno a Degaña en la tarde de ayer.
Las llamas en torno a Degaña en la tarde de ayer. / E. C.

Atacaron las llamas con cubos y mangueras en el entorno de la escuela mientras llegaban los bomberos, que lograron controlar la situación

BELÉN G. HIDALGO DEGAÑA.

La alarma saltaba pasada media hora de las cinco de la tarde en Degaña, en el entorno de la escuela, frente al Ayuntamiento del municipio. Se desataba entonces un incendio que pondría en alerta a los vecinos de este concejo del suroccidente asturiano cuyas casas se encuentran próximas al centro educativo. Miguel Ángel Fernández, vecino de Degaña, señalaba que la escuela no ardió de casualidad. «Hubiese sido una tragedia si los vecinos no hubiesen comenzado a apagar las llamas mientras llegaban los bomberos», destacaba. Todos se echaron a la calle y no dudaron en emplear todo aquello que estaba a su alcance para evitar que las llamas alcanzasen las viviendas: mangueras, cubos...

Hasta el lugar se desplazaron medios aéreos. Intervinieron dos helicópteros del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias, dos helicópteros de la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) y el kamov del Ministerio de Agricultura. Su actuación se limitaba en el tiempo: la llegada de la noche les obligaba a retirarse.

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Durante la noche los medios terrestres desplegados continuaron en la zona para evitar que las llamas se reactivasen en las zona más próxima al núcleo de población. Efectivos del parque de bomberos de Cangas del Narcea, La Morgal, Proaza y tres cooperativas forestales continuaban en la zona al cierre de esta edición.

«Todo está muy seco y el agua escasea. Está siendo horrible», se lamentaron

La población, según información facilitada por el SEPA, no corría peligro. «Los bomberos estaban extendiendo mangueras por los alrededores para poder actuar en caso de que esto se vuelva a complicar», afirmaban los vecinos. Se establecía un perímetro de seguridad con el que asegurar que las llamas no alcanzarían las viviendas.

La sequía se presentaba como una dura enemiga a vencer en este incendio. «Todo está muy seco y el agua escasea. Está siendo horrible», contaban. Las llamas avanzaban a buen ritmo, recorriendo un monte castigado por la escasez de lluvia y las altas temperaturas. La sequía también dejaba sin agua los depósitos de los vecinos que, afanados en apagar el incendio, no dudaron en poner todos sus medios en la extinción del fuego. «Fue todo muy rápido», cuentan algunos de ellos. El viento no dejaba de azuzar las llamas y complicaba aún más la extinción en una zona pendiente. El incendio devoraba el monte dejando a su paso una inmensa columna de humo.

Hacia el monte

La pesadilla continuaba durante la noche. Los vecinos de Degaña asistían desolados al terrible espectáculo de las llamas que avanzaban por el monte. El miedo a que sus viviendas corriesen peligro recorría su cuerpo, pese al despliegue de bomberos en el lugar. No entienden cómo pudo originarse el incendio, desconocen cómo comenzó la pesadilla que les echó de casa manguera en mano.

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