Los vecinos de Fontaciera piden que «se limpie de verdad el río Pinzales»

Elena Arenas observa las consecuencias de la riada en la carretera principal de Fontaciera. / JORGE PETEIRO

«Llevamos toda la vida con este problema», explican los afectados por la última riada

LAURA CASTRO GIJÓN.

«Estamos resignados». Así se expresó Elena Arenas, de 65 años y vecina de Fontaciera, en Gijón, tras comprobar cómo las intensas lluvias volvían a desbordar el río Pinzales y cómo este se abría paso a través de la carretera principal de este barrio ubicado en la parroquia de La Pedrera. «Llevamos toda la vida con este problema y ya no le encontramos solución posible. Lo único que pedimos es que limpien de verdad el río para que cuando se desborde no lo llene todo de fango y maleza», lamentó Arenas.

Se crió en Fontaciera y actualmente vive en la casa familiar de su madre y su tía. Lleva tiempo queriendo arreglar la planta baja del inmueble, pero no se decide temerosa de que una nueva crecida del río la destroce como sucedió en años anteriores. «Ha habido inviernos en los que la bañera estaba llena de barro», aseguró. Por eso, se quedó «tranquila» al comprobar que la borrasca 'Hugo' no había causado tantos daños como se temía. «Lo peor fue el domingo. Fui con mi hijo a la misa de Ramos y volvimos lo antes posible, pues teníamos miedo de que al llegar la carretera ya estuviera inundada y no pudiéramos entrar en casa», relató.

Arenas vive «en el peor tramo» posible del Pinzales, pues según indicó, justo debajo del puente por el que pasa el tren se forma una «enorme balsa» que obliga a muchos conductores a dar la vuelta. Entre ellos, Justo Suárez, panadero de Fontaciera, quien afirmó que «da miedo» cruzar por ahí y prefiere dar un rodeo para poder atender a todos los vecinos del barrio.

En el lado opuesto del río donde vive Arenas está la casa de Ramona Gil. Reside en Fontaciera desde hace 56 años y aseguró que «cada temporal es peor que el anterior». Explicó que el «Pinzales no deja de acumular sedimentos y maleza en sus cuencas y cuando crece el cauce arrastra todo y lo deposita en la carretera y a las puertas de las casas». Gil está «cansada» de revivir la misma situación cada invierno y se suma a la petición de Arenas para exigir una «limpieza inmediata» del río. «Cuando llueve así de fuerte, sufrimos pensando que nos destrozará la casa», lamentó.

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