«Estamos venciendo al cáncer»

«Estamos venciendo al cáncer»
El oncólogo Emilio Esteban, en el Hospital Universitario Central de Asturias. / PABLO LORENZANA
Emilio Esteban. Oncólogo, ingresa este jueves en la Real Academia de Medicina

«Asturias se sitúa a la vanguardia en prevención, diagnóstico y tratamiento. Y somos pioneros también en investigación»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Emilio Esteban nació en Mieres hace 59 años, pero lleva a gala haberse criado en Turón, localidad minera de la que es originaria su familia materna. Fue precisamente en la biblioteca de su abuelo Zoilo donde descubrió los primeros libros de Medicina y donde nació una vocación que le ha convertido en uno de los oncólogos más reputados del país. El jueves ingresa en la Real Academia de Medicina de Asturias, en un acto abierto al público -a las 20 horas, en el salón de actos del Colegio de Médicos, en Oviedo- en el que hablará de 'El cáncer: Un acompañante en la evolución de la especie humana'.

-¿Dónde están los orígenes del cáncer?

-Hablamos de millones de años atrás. Hay fósiles que revelan que había ya enfermedades en los huesos que tenían relación clara con nuestros sarcomas o con tumores de origen óseo. No es una patología de ahora, relacionada con el estilo de vida actual, sino que viaja con nosotros en el tiempo.

-Entonces, ¿es inherente a la especie humana?

-Es inherente a la vida en la tierra. Todos los seres vivos pueden tener una evolución hacia el desarrollo de una patología como el cáncer.

-¿Inherente e inevitable?

-Inevitable por ahora. Forma parte del proceso evolutivo de todas las especies y de los procesos de generación de una maquinaria que, a pesar de estar intentando adaptarse, sigue sufriendo las consecuencias de un proceso de regeneración celular que lleva consigo unos mecanismos que pueden agotarse o tomar rutas que no son las correctas, relacionadas siempre con la herencia genética y el ambiente que nos rodea, y que hará que podamos tener este u otro tipo de enfermedades. Nuestras condiciones naturales, codificadas en unas proteínas que están dentro de la genética y el ADN, hacen que podamos superar este tipo de presiones ambientales que o bien nos llevan a adaptarnos y sobrevivir o bien a sucumbir.

-El cáncer es la segunda causa de muerte en Asturias, ¿cuál será la tendencia en el futuro?

-Probablemente, esas cifras irán disminuyendo y otro tipo de enfermedades las superarán. Pero aún durante, un tiempo, el ser humano va a tener que seguir conviviendo con él. Con todo, es evidente que estamos venciendo al cáncer porque cada vez hay una mortalidad más baja. Muere menos gente, las tasas de curación son más altas y la supervivencia, más prolongada. La batalla contra el cáncer sigue activa, pero se está ganando. El problema es que, si queremos una victoria total, tener una genética libre de patología o erradicar las condiciones genéticas para desarrollar cáncer, nos podemos encontrar con un futuro incierto.

-¿A qué se refiere?

-Podremos tener una tecnología capaz de eliminar enfermedades identificadas en nuestros genes. Pero, con unas condiciones naturales para adaptarnos modificadas, podemos encontrarnos con otros problemas desconocidos. Podemos entrar en otra era de la evolución, y a lo mejor la especie humana deja de ser tal y como la conocemos ahora.

-Desciende la mortalidad, pero crece la incidencia del cáncer, ¿por qué?

-Porque la población envejece y eso aumenta el riesgo de padecer cáncer. También porque ahora tenemos una mayor capacidad para hacer diagnósticos que antes no teníamos, porque hay más contaminación y un tipo de vida más sedentaria que también favorece que haya más cáncer.

-¿Cómo prevenirlo?

-Con medidas de vida mucho más saludables que las que tenemos ahora, sin contaminación, sin estrés... Así se pueden disminuir como mínimo hasta en un treinta por ciento las posibilidades de desarrollar cáncer.

-Asturias fue pionera desde los años 70 en el tratamiento oncológico. ¿Seguimos destacando?

-Estamos en la vanguardia de la prevención, del diagnóstico y del tratamiento del cáncer. En una sociedad tan competitiva que ya no es nacional, sino internacional, podemos decir que estamos en la parte alta del ranking. Además, también somos pioneros en la investigación y el tratamiento. Es una trayectoria que tenemos que mantener.

-¿Qué terapias se están aplicando ahora con mayor efectividad?

-Lo más importante es la prevención, la estamos haciendo ya de forma positiva. Hacemos tratamientos de vanguardia en todas las ramas de la medicina personalizada, con datos de caracterizaciones moleculares de los tumores más prevalentes y con mayor incidencia en esta región. Los equipos de cirugía, anatomía patológica, radiodiagnóstico, oncología molecular... Todas estas estrategias que están alrededor del concepto del cáncer son vanguardistas y están a la cabeza también. Todo esto se debe contemplar como un equipo multidisciplinar que empieza en la Universidad, se desarrolla en la medicina preventiva y se culmina en centros especializados, donde se aplican los tratamientos quirúrgicos, radiológicos y también sistémicos locales más vanguardistas.

-¿Se aprecian los resultados de esa mayor incidencia en la prevención?

-Sí, notablemente, con los cribados del cáncer de mama y colon y el aporte de conocimientos a la sociedad para que asuma que hay que erradicar la obesidad, llevar una dieta sana y hacer ejercicio.

«Ayudar da sentido a todo»

-¿A usted, qué le llevó a escoger esta especialidad?

-Lo explicaré en mi discurso de entrada en la Academia. En un viaje al servicio militar oí una noticia de que el Hospital General de Asturias era una fuente de vanguardia en el tratamiento del cáncer. Luego, cuando estaba escogiendo el MIR en Madrid, en el Ramón y Cajal, se hablaba de la oncología médica como una guerra muy difícil a la que muy pocos se podían apuntar como voluntarios. En ese momento, la inconsciencia o el reto de luchar contra un monstruo de muchas cabeza, junto con el recuerdo de la investigación que tenía del hospital, me motivó a embarcarme en esta empresa. Es una misión muy difícil pero también muy hermosa porque siempre tienes un porcentaje de satisfacción, por muy pocas cosas que puedas hacer, en la clínica diaria, en el alivio del dolor del paciente y en la investigación. Es una especialidad, amplia, rica, que te da muchas oportunidades para tener satisfacciones como persona, médico, investigación y docente.

-¿Cuál ha sido su contribución a la consolidación de la oncología médica en Asturias?

-Humildemente, haber podido aunar lo que heredé de mis profesores en la universidad, en el hospital, en la especialidad y en los compañeros. El ambiente que nos da Asturias para poder trabajar de forma asistencial, investigar y enseñar. Lo más satisfactorio es tener la sensación de que lo que haces es para ayudar. Eso es lo que da sentido a todo.

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