El vertedero alarga su vida útil tres años con una obra que concluirá en noviembre

El consorcio invertirá 3,5 millones para que la nave que recibe los envases de los 4.300 contenedores amarillos pueda procesar seis toneladas a la hora

R. MUÑIZ OVIEDO.

El destino de la mayoría de los residuos urbanos asturianos está garantizado hasta 2020: será el vertedero central de Asturias. Cogersa adjudicó el pasado año a Joca Ingeniería la obra de ampliación del depósito, que consiste en abrir balsas para recoger el líquido de la putrefacción, instalar tubos para aprovechar los gases y que muevan una turbina, y extender capas de geotextil para impedir que contaminen el terreno. Gracias a unos taludes, la instalación permite ahora apilar en altura los desperdicios que, desde los años 80, colman el vaso del vertedero central.

La obra comenzó hace ahora un año y la comisión delegada aprobó ayer darle unos meses más de margen al adjudicatario para que la culmine. Está materializada en un 75%, pero el cambio de ubicación de las balsas demoró los trabajos sobre el calendario previsto. La constructora asegura también que la lluvia caída en las últimas semanas le ha dificultado las faenas. El nuevo permiso le da hasta noviembre para entregar la instalación hecha.

La ampliación se firmó por 1,5 millones, esfuerzo que el consorcio superará en su próxima inversión. En la reunión de ayer se dio luz verde a renovar la planta que clasifica los envases que los asturianos depositan en los cerca de 4.300 contenedores amarillos repartidos por toda la región. La nave es ahora capaz de gestionar cinco toneladas y gracias al desembolso, llegará a las seis toneladas a la hora.

Errores habituales

El pasado año la fábrica procesó 10.867,02 toneladas de residuos arrojados de forma separada. «En el interior de la nave se desarrolla un proceso semiautomático que combina la intervención manual de una treintena de operarios de un centro especial de empleo, con diversos sistemas de selecciones automática», explicó Cogersa en un comunicado.

El trabajo permite dar nueva vida a las latas, briks, envoltorios, tarrinas de mantequilla, tapones de corcho, abrazaderas de plástico de las latas y otros envases que sí se reciclan por esta línea. Por desconocimiento o error, el 30% de lo arrojado no es aprovechable. Las equivocaciones más frecuentes están los tarros de barro, tapones de corcho natural, vasos de papel, papel plastificado de carnicerías, las cápsulas de aluminio de café, cajas de plásticos de CD y similares y cajas de plástico duro.

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