«Vigilábamos al grupo y, de pronto, vimos al niño flotando en la piscina»

Agentes de la Guardia Civil el día del trágico accidente. / MARIETA

Así lo indicó la segunda de las monitoras ante la Guardia Civil. La directora de la granja escuela en la que falleció el pequeño Izan se acogió a su derecho a no declarar

C. R. / L. A. SOTO DEL BARCO.

«Vigilábamos al grupo y de pronto le vimos en la piscina flotando». Así explicó ayer la segunda de las monitoras que cuidaba a los niños en la granja escuela Palacio de La Bouza lo ocurrido el pasado martes en la instalación, cuando alrededor de las cuatro y media de la tarde Izan Álvarez Pérez fallecía por ahogamiento en la piscina del recinto. El testimonio de la joven, que declaró en calidad de testigo en el cuartel de la Guardia Civil de Soto del Barco, fue muy similar al ofrecido por su compañera el día anterior, el miércoles. Estaba previsto que ese día ella también declarase, pero finalmente no pudo por una «indisposición». Afirmó, también, que se tiraron «sin dudarlo» al agua y, una vez fuera, le practicaron maniobras de reanimación. El desenlace es conocido.

Por su parte, Conchita González, directora del centro, que estaba llamada en calidad de investigada por homicidio imprudente, se acogió a su derecho a no declarar.

La Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón instruirá estos días el informe que, una vez concluido, remitirá al Juzgado de Pravia para que abra las correspondientes diligencias previas. El recuerdo a Izan Álvarez Pérez estuvo ayer presente en los plenos municipales ordinarios que celebraron tanto el Ayuntamiento de Soto del Barco, en el que se ubica la granja escuela, como el de Pravia, donde reside la familia. Ambos comenzaron con sendos minutos de silencio en memoria del menor. Jaime Menéndez Corrales, que ya tuvo que pasar por un trago similar en 2014 cuando José Ignacio Bilbao mató a sus hijas Amets y Sara en San Juan de la Arena, realizó una declaración de condolencia por un suceso «que ha conmocionado al concejo y al país». Recordó que el Ayuntamiento guardaba su segundo día de luto en una «muestra de dolor y solidaridad con la familia» de Izan Álvarez Pérez. Con el minuto de silencio, «este pleno quiere sumarse a su desconsuelo y tristeza». Las palabras se cerraron con un aplauso.

Las instalaciones del Palacio de La Bouza siguen cerradas y no se sabe si serán reabiertas

Idéntica escena se repitió una hora después en el Ayuntamiento de Pravia. El alcalde David Álvarez señaló que el minuto de silencio «en señal de duelo» representaba «a todo el pueblo de Pravia».

El calor de los pravianos

Izan Álvarez Pérez fue incinerado el miércoles por la tarde tan pronto como su cuerpo regresó a Pravia desde el Instituto de Medicina Legal, en Oviedo, donde se le practicó la autopsia. Fue un acto íntimo, al que solo acudió la familia más próxima.

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A los vecinos de Miguel y Elena, sus padres, les hubiera gustado transmitirles su calor y apoyo, pero entendieron que «no quisieran mucho barullo a su alrededor en estos duros momentos». Los familiares, abatidos por la muerte del pequeño, solo tenían palabras para alabar la soltura y gracia de un crío que pronto iba a dejar de ser hijo único. Su madre Elena está embarazada, y de hecho tuvo que ser ingresada el mismo martes ante el impacto de la noticia y el riesgo que presenta su gestación, según confirmaron fuentes próximas a la familia.

Alumno del colegio Santo Ángel, los allegados lo describieron como un «niño que era un amor». Adjetivos como sociable, inquieto y bueno fueron repetidos tanto por comerciantes del vecindario en el que vivía como por los familiares.

La granja escuela Palacio de La Bouza suspendió el mismo martes todos los campamentos -de uno de ellos disfrutaba Izan desde el pasado 19 de julio- y cerró sus verjas por tiempo indefinido. Sobre su futuro en Riberas de Pravia se ciernen muchas dudas que solo aclarará la instrucción judicial.

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