El último refugio del 'violador del estilete', un «foco de marginalidad»

El último refugio del 'violador del estilete', un «foco de marginalidad»
Vidal Anido. / E. C.

Vecinos del edificio en el que Vidal Anido vivía en Oviedo denuncian la conflictividad de sus ocupantes, «exconvictos y toxicómanos»

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

El trasiego en el número 32 de Martínez Vigil, en Oviedo, es constante durante el día, en un lugar donde la puerta permanece entreabierta invitando a entrar. A ese inmueble regresó anteayer M. A. P. F., a la habitación que tiene alquilada junto a su pareja, el 'violador del estilete', Félix Vidal Anido, tras quedar ella en libertad con cargos por un robo con intimidación a la misma mujer que también denunció por agresión sexual a su novio.

«No es cierto que viviera con Vidal Anido desde hace dos años», relatan los vecinos. «Aquí vino primero con su anterior pareja, pero tuvieron problemas», añaden. «Solían pedir en la calle» y una noche tuvieron que intervenir los servicios sociales. Apareció una ambulancia. «Ella salió con un cuchillo persiguiéndole», explican. Él se fue. Aquello fue en el invierno de 2017, después de que Vidal Anido pusiera tierra de por medio con el barrio de Teatinos y comenzara su periplo por varias localidades hasta acabar en Martínez Vigil.

«Es una vergüenza lo que ocurre en ese edificio. Y la Policía lo sabe», explican al cabo de la calle, junto a la Cruz Roja. Algunos apuntan a la propiedad de los pisos, que se alquilan por habitaciones, a «exconvictos» y «toxicómanos». También, a «gente muy humilde, emigrantes». «A los dueños les interesa, por alguna razón, tener esas viviendas así y esos inquilinos», explican personas que residieron con anterioridad en el edificio. «En el bajo entra y sale de todo. Hubo una familia de magrebíes con una hija adolescente que se fueron en cuanto vieron lo que estaba pasando. Se fueron por la hija, para no tener problemas», cuentan de un ambiente enrarecido en el que alcohol, mendicidad y drogas forman parte del cóctel.

El contraste, con el moderno gimnasio a pleno rendimiento en la plaza de Concha Heres, es significativo. A los comercios cercanos los toxicómanos entran a pedir. «Limón -para desinfectar la chuta- y papel de aluminio -para calentar la heroína-». Una vez con la droga, «a veces se han llegado a meter en los baños de la Cruz Roja; se dejan las dosis reparadas para el siguiente que entra», relatan, resignados, acerca de «un foco de marginalidad».

El anterior novio de M. A. P. F. se marchó. Y llegó Vidal Anido a su regreso a Oviedo. También acabó allí la joven minusválida -«no debió estar mucho tiempo», afirman- que interpuso una denuncia ante la Policía por agresión sexual. Esta joven no se ha personado, de momento, como acusación particular en una causa que continúa su instrucción con Vidal Anido en situación de prisión provisional comunicada y sin fianza. Ayer, Teresa Álvarez, la abogada defensora del 'violador del estilete', que cumplió 32 años de prisión por más de 50 violaciones en los años 80, descartó un traslado de la cárcel de Asturias donde el reo continúa en el módulo de ingresos a la espera de que la junta de médicos y educadores determine su destino. Aseveró que continúan con su intención de recurrir el auto de prisión preventiva que dictó el Juzgado de Instrucción número 4 de Oviedo la pasada semana.

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