«El uso de virus para tratar el cáncer parecía ficción hace veinte años»

Juan Fueyo, en uno de los laboratorios del M. D. Anderson Center. / E. C.
Juan Fueyo, en uno de los laboratorios del M. D. Anderson Center. / E. C.

Juan Fueyo Margareto, científico asturiano en el Centro de Cáncer M. D. Anderson de Houston, acaba de publicar un estudio pionero sobre tumores cerebrales: «No sirve de nada que investiguemos, si luego los tratamientos no llegan a los pacientes porque no los pueden pagar»

Laura Fonseca
LAURA FONSECAGijón

¿Puede un virus como el del resfriado abrir nuevas puertas para el tratamiento del cáncer? A tenor de los resultados de la investigación que dirigen el asturiano Juan Fueyo-Margareto y Candelaria Gómez-Manzano en el Centro de Cáncer M. D. Anderson, de Houston (Estados Unidos), parece que sí. Este matrimonio de neurólogos ha publicado en la revista 'Journal of Clinical Oncology' una investigación puntera que puede ser el inicio de un nuevo paradigma: demostrar que los virus ayudan a curar el cáncer. Ellos han conseguido aumentar la supervivencia en enfermos con un tipo de tumor cerebral muy letal.

-La investigación de su equipo se basa en el uso de un virus para atacar al cáncer. ¿Cómo surgió la idea?

-Fuimos a los Estados Unidos a trabajar en terapia génica para tumores cerebrales. Nos movimos hacia viroterapia y ahora hacia viroterapia-inmunoterapia. La idea nace de nuestro asombro ante la posibilidad de que pudiésemos 'crear' virus en el laboratorio.

-¿Y funcionó?

-Las terapias biológicas, como los anticuerpos, las células T y los virus oncolíticos están teniendo mucha publicidad porque funcionan. En los tumores sólidos, los resultados son menos satisfactorios que en las leucemias y linfomas.

-¿Qué tipo de virus emplean?

-Es el virus del resfriado. Se llama adenovirus porque fue aislado por primera vez de las adenoides de un paciente con faringitis. Lo importante es que ese adenovirus no produce ninguna enfermedad grave, así que si el paciente tuviese una infección que desbordase el límite del tumor no pasaría gran cosa.

-¿No es sorprendente que sea un virus tan común como el del resfriado el que abra la puerta a nuevos tratamientos contra el cáncer?

-Es increíble y hace veinte años me parecía ciencia ficción. Como el adenovirus no puede llegar a los tumores nosotros lo modificamos para que pudiesen infectar células de cáncer.

-Habla su equipo de autocuración, ¿es eso posible?

- Sí, ¿quién lo iba a decir? Médicos serios hablando de autocuración, pero no es el mismo concepto que usan los charlatanes. Nosotros decimos que si el sistema inmune del paciente es activado correctamente puede identificar y destruir el cáncer sin mediar tratamiento alguno. El sistema inmune destruye el virus y luego ataca al tumor. Es el propio paciente el que se cura como si fuera una herida.

-Es un cambio de paradigma en las terapias del cáncer, ¿cómo han reaccionado sus colegas?

-A los cambios de paradigma se reacciona normalmente con resistencia. Los inmunólogos, al principio, no nos creían y los especialistas en terapia génica tampoco. Pero la resistencia inicial se está convirtiendo en apoyo.

-¿Cuánto tiempo llevan con esta línea de investigación?

-Tuvimos la idea del 'Delta-24', nombre del virus creado, en 1998 y publicamos el primer artículo en 2000.

-¿Por qué 'Delta-24?

-En un artículo mencionaron que 'Delta-24' era el nombre de un submarino alemán. Delta significa deleción o eliminación y 24 son los pares de bases que han sido eliminados del ADN del virus.

Mayor supervivencia

-¿Qué resultados han obtenido?

-Muchos pacientes tienen una mejoría, pero lo importante es que un porcentaje pequeño llegan a vivir cuatro y cinco años. Un 20% de los pacientes responden bien. Aún es poco, así que tenemos que seguir

-¿El virus sería efectivo para todos los tumores o a cada tumor habría que atacarlo con uno propio?

-El mismo virus podría ser utilizado para atacar a todos los tumores. El 'Delta-24' fue modificado para poder infectar cualquier célula de cáncer, sea del cerebro, de piel o de páncreas.

-¿Qué pasó con los enfermos del ensayo clínico?

-Desafortunadamente cuatro o cinco años después de la destrucción del tumor los pacientes volvieron a sufrir un tumor cerebral, en algunos casos diferente, y fallecieron. Pero los años que vivieron lo hicieron con buena calidad de vida y eso también tiene mucho valor.

-¿Es el 'Delta-24' una suerte de vacuna contra el cáncer?

-Sí. De hecho los ratones, después del tratamiento, quedan vacunados. El efecto vacuna se utiliza ahora para hablar de la inmunoterapia, aunque estos tratamientos pocas veces generan memoria en las células T.

-¿Se está empleando en terapia ya?

-En España están tratando niños con gliomas de la línea media en la Clínica Universitaria de Navarra. Allí está una de nuestras postdoctorados que ahora es una profesora importante, Marta Alonso, que ha empujado por iniciar estudios con el 'Delta-24' porque ella había trabajado aquí en Houston. En los Estados Unidos y Canadá también hay trabajos en marcha.

-¿Su coste económico sería asumible para una sanidad pública?

-Sí, será mucho más barato que los anticuerpos de la inmunoterapia o los que se usan contra los vasos de los tumores. Y muchísimo más que las células T, o CAR T. Esos tratamientos tienen precios escandalosos. Esperemos que las compañías reaccionen y con la demanda los bajen porque no sirve de nada investigar si al final los pacientes no van a poder pagar el tratamiento. ¡Es frustrante!

-Dirige un equipo en Houston, un sitio mítico cada vez que se habla de tratar el cáncer. ¿Tenemos mucho que envidiar desde España?

-Más que mítico es muy grande. El talento en Houston es en su mayoría extranjero. Aquí hay gente de todos los países empujando la ciencia y la medicina hacia adelante. En Asturias hay muy buenos hospitales y médicos y científicos de fama internacional. La envidia la tenemos nosotros.

-Sé que es futbolero, ¿cómo lleva el derby Oviedo-Gijón en la distancia?

-(Risas) Prefiero hablar del Manchester City.

-¿Un resultado para el mundial?

-No sé si es posible por el calendario, pero ahí va: España-Argentina, 3-2, después de dos prórrogas y penalties (por cierto, Messi falla uno).

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