«Volar seguros es nuestra prioridad»

Imagen de la cabecera diez de la pista del aeródromo de La Morgal, colindante con el Circuito Museo Fernando Alonso. / FOTOS JOAQUÍN PAÑEDA

EL COMERCIO sobrevuela con la Asociación de Ultraligeros del Principado los límites de la zona de seguridad del aeropuerto de Asturias | Los ultraligeristas aplauden que el diseño del nuevo espacio aéreo 'libere' a La Morgal

CHELO TUYA LA MORGAL.

«En lugar de girar hacia la gran nave de Alimerka que hay en Lugones, tenemos que hacerlo hacia la derecha». Mientras lo dice, Marcos González desliza sobre el aire su Souries Bulle. El ultraligero con morro de ratón que le da nombre con el que acaba de despegar desde la cabecera 28 de La Morgal. En el que lleva años sobrevolando a mil pies (300 metros) sobre el terreno su Asturias de adopción y su Francia natal. «En cuatro horas me planto allí», dice. El mismo tiempo que le lleva aterrizar para tomarse unas gambas al sol andaluz tras levantarse en Asturias. Mucho menos utiliza para mostrar a EL COMERCIO los límites de la zona de seguridad del aeropuerto de Asturias. El conocido como CTR (Control de Tráfico Aéreo) y que en el último trimestre del año pasado trajo de cabeza a los pilotos asturianos de ultraligeros.

Porque, tal y como adelantó este periódico, Enaire, el ente responsable de la gestión y control del tránsito aéreo, 'descubrió' que La Morgal, cuyo primer vuelo comercial fue el 7 de septiembre de 1952, se encuentra dentro del CTR del aeropuerto de Asturias, inaugurado en junio de 1968. Un Control de Tráfico Aéreo de 55 kilómetros de diámetro que 'atrapa' la pista de La Morgal, así como el este de Gijón. Durante tres meses, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) impidió la actividad de ultraligeros, hasta un acuerdo en enero con Enaire que permite los vuelos, previa comunicación a la torre. «Es algo que hacemos todos y no nos lleva mucho tiempo. Unos, por teléfono. Otros, por internet».

Ahora, su sonrisa lo dice todo. «No queremos polémicas. Volar es nuestra pasión y hacerlo seguros, nuestra prioridad». Sonríen porque han conocido por este periódico que Enaire diseña un nuevo espacio aéreo para Asturias, uno que 'sacará' al aeródromo del CTR, «lo aplaudimos».

«Nunca tuvimos incidentes»

Lo dicen casi al unísono los máximos responsables de la Asociación de Ultraligeristas del Principado (AUPA): Marcos González, presidente, e Iván Álvarez, vicepresidente, que vuela con su Savannah «de propiedad compartida con otros dos socios», explica. Ambos aseguran que el colectivo, nacido en 1999, con 78 socios y treinta aeronaves en La Morgal, «nace para promocionar esta forma de volar, que cada vez tiene más adeptos». «No hemos tenido ningún incidente. Ni a nivel personal ni hay constancia de alguno en Asturias», certifican ambos.

Dejan claro que todos tienen, obligatoriamente, que disponer del título de piloto de ultraligero, además de pasar controles periódicos «tanto médicos, como de aptitudes», unos controles que se extienden a sus aeronaves. «Somos los máximos interesados en garantizar la seguridad de nuestro vuelo. Nos va la vida en ello», recuerdan.

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Como también que España es el único país que mantiene una limitación de vuelo para los ultraligeros a mil pies sobre el terreno. «En el resto de Europa podemos volar más alto». Quizá porque las aeronaves que utilizan ahora los ultraligeristas nada tienen que ver con los endebles vehículos de hace treinta años. Un ojo profano es incapaz de distinguir un ultraligero de última generación de una avioneta, tanto por su aspecto como por su instrumental de última generación. «Muchos pilotos de avioneta se están pasando a ultraligero».

Lo hacen porque si bien de aspecto e instrumental la diferencia es mínima, en los costes hay un abismo. «Nosotros gastamos 10 litros a la hora, mientras las avionetas consumen 30». Defienden que no se trata de una afición elitista. «En un club muchos comparten aeronave. Desde 20 euros a la hora vuelas».

Veinte euros que te permiten «ver la cordillera nevada y el mar a un paso... Toda una maravilla. Aunque no tenemos permitido sobrevolar zonas urbanas, Asturias, desde el aire, es aún más impresionante de lo ya sabemos en tierra». Y a tierra, tras sobrevolar el CTR, vuelven ambos pilotos. «Torre, La Morgal a la vista». Operatividad autorizada. El aeródromo vuela ligero.

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