Acudía todos los jueves estivales del año que estuvo abierta, donde se celebraban fiestas novedosas y uno de estos días actuación de un trío -creo que estaba empezando- con un popurrí sudamericano que te ponía la carne de gallina. Muchísimo sentimiento. Música de Silvio Rodríguez, María Dolores Pradera, Pablo Milanés y otros autores menos conocidos, pero más populares musicalmente. Canciones que había oído en casete desde hacía años y me parecían un concierto en directo.
Mi sorpresa fue el viernes pasado, de casualidad oí: «Tocan los Nocheros en el Garaje», un local del Carbayedo. Hice tiempo, café, copa y a la medianoche, con Javier y Fran a la cabeza (Tito falleció), una chica de voz melodiosa y dos músicos más me trasladaron 17 ó 18 años al pasado, a aquella terraza de la Casa de la Cultura de Avilés. Allí estaban, qué directo, qué sonido y qué sensaciones. La gente con cara de contento y ellos con sus canciones de siempre, sus toques personales, aportando, innovando, fusionando. Músicos de aquí, de la villa, de la comarca y hosteleros que apuestan por ello.
Bajé Galiana flotando. Cosas así valen muchísimo la pena. Gracias, Nocheros.





