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FORMULA 1
Las doce réplicas de Alonso
El asturiano ha tenido que pagarse de su bolsillo las reproducciones de los trofeos que ganó con McLaren La escudería británica, a diferencia de otras, no cede a los pilotos los premios, que exhibe en Woking

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Las doce réplicas de Alonso
RITUAL. Fernando Alonso besa el trofeo que recibió el domingo pasado en Brasil, donde fue tercero. / EFE
En todos dejó su sello. Ya forma parte del ritual que repite Fernando Alonso después de los grandes premios en los que tiene recompensa. Sube al podio, alza el trofeo y luego lo besa. La escena se repitió hasta doce veces esta temporada. Cuatro primeros puestos (Malasia, Mónaco, Europa e Italia) y otros tantos segundos (Australia, Estados Unidos, Inglaterra y China) y terceros (España, Turquía, Bélgica y Brasil). Doce galardones de otras tantas formas que ganó en los circuitos y que, por cuestión de contrato, tuvo que ceder a McLaren.

La escudería británica es la escudería de Ron Dennis. Él impone las normas, él escribe las leyes. Se toma o se deja. Sus pilotos, Fernando Alonso y Lewis Hamilton, las aceptaron y rubricaron. Y por eso las copas, jarrones y ensaladeras conquistadas de marzo a aquí se han ido para Woking, para la sala de trofeos, para mayor gloria del patrón de las flechas plateadas que aún hoy, seguro, sigue clamando por haber perdido en los despachos el título de constructores y haber dejado escapar en los circuitos el de pilotos. La colección sigue creciendo. Pero el título mundial no llega. Demasiados años de vacío, otro más, aunque nunca habían estado tan cerca. Ni tan lejos.

La norma establecida en McLaren, a diferencia de la mayoría de escuderías del gran circo, es clara: los éxitos son de todo el equipo. Los trofeos representan el fruto a un trabajo y por eso en Woking sólo hay originales. Nada de copias. Las réplicas, para Fernando Alonso, también para Lewis Hamilton. Y son los propios pilotos los que tienen que pagarse de su propio bolsillo las copas si es que quieren tener un recuerdo de sus éxitos por los circuitos de medio mundo.

Todo estudiado

McLaren no es una escudería al uso. Nada se deja a la improvisación.Resulta curioso, más bien extraño, el escaso protagonismo que se le da en el centro tecnológico de Woking al primer trofeo que logró, en 1933, y a los que vinieron después. Pero más curiosa aún es la explicación. Se agolpan, casi se apilan, en unas vitrinas sencillas, que delimitan un pasillo estrecho si se tienen en cuenta las dimensiones de la construcción que Norman Foster alzó a las afueras de Londres.

Cuatro metros de ancho por veinte de largo. No más. A un lado, la vitrina; al otro, una pared y un par de puertas. Una de ellas conduce al túnel del viento. En un extremo, el hall principal; en el otro, la cafetería-restaurante. Y de ahí nace la explicación. Por ese pasillo pasan los empleados, al menos, dos veces al día. Todos. Y lo que ven es lo que fueron y lo que quieren volver a ser. Campeones del mundo. Otro año tendrá que ser. No queda otra.

Allí están desde las copas más antiguas hasta las más modernas, la docena que este año aportó Alonso y las otras doce que consiguió Hamilton. Las auténticas. Nada de réplicas. Es un repaso por la historia triunfal de McLaren. Los trofeos, defienden en Woking, son del equipo. No son propiedad privada de los pilotos.

Por eso el que el domingo alzó, besó y más tarde se echó a la espalda Fernando Alonso tras el Gran Premio de Brasil que echó el cierre a una temporada atípica viajó con el resto de enseres a Inglaterra. El asturiano, si acaso, tendrá que conformarse con una réplica. La duodécima de la campaña. Y costeársela él mismo. En Woking bromean con un «nosotros ya les pagamos suficiente».

Sólo hay una copa a la que no se ha puesto precio, porque no lo tiene, la de campeón del mundo. Sigue en posesión de Alonso, se muestra en la exposición itinerante que repasa la vida del asturiano y que permanecerá en Oviedo hasta el 11 de noviembre. Ese día, Alonso se despedirá de su trofeo más preciado. Raikkonen lo espera. Y Ron Dennis, seguro, lo anhela. Ese no se compra con dinero.
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