LAS REACCIONES
Las palabras de Migoya no atenuaron en modo alguno la irritación del PP. Roces lamentó especialmente que la FSA exprese su rechazo al proyecto «cuando ni siquiera se conocen los informes técnicos». Antes de saber si se daña el medio ambiente, critica, «ya han decidido que se producirá un gran impacto». Un argumento, a su juicio, carente de sentido, dado que existen alternativas que permitirían «minimizar» el posible daño ecológico. El diputado apunta una: «En la variante de Pajares, por ejemplo, se están construyendo unos túneles».
Roces cree que el AVE del Cantábrico es una infraestructura «básica» para vertebrar el norte de España, y entiende que tanto la FSA como el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quieren situar al Principado «en un segundo nivel». Por este camino, agrega, «tendremos que ir a coger la alta velocidad a Cantabria». La solución, en su opinión, es fácil. «Si el Partido Popular gana las elecciones, Rajoy recuperará el proyecto», dice.
«Oportunismo»
Frente a los reproches populares, el Ejecutivo regional realizó una cerrada defensa de la posición de la FSA. «Compartimos plenamente sus argumentos», detalló Migoya, que recordó que la infraestructura tiene su origen en una propuesta «oportunista y populista» del PP tras la catástrofe del 'Prestige'. Trazar una línea de alta velocidad «abriría una fractura» en el litoral, apostilló, y dañaría de forma irreparable uno de los recursos «que más riqueza económica dan a esta región». La mejora de las actuales líneas de Feve y la vertebración de la región a través de las autovías en marcha son, a ojos de la portavoz, soluciones mucho más realistas.
«La obra generaría un impacto enorme y nunca ha sido algo prioritario», comentó por su parte la diputada de IU Noemí Martín, que considera que es mucho más urgente concluir los proyectos que ahora se están ejecutando y, a partir de ahí, «empezar a hablar de otras cosas». No merece la pena, estima, incidir en un proyecto «que el PP se sacó de la manga» por interés electoral.






