
Se subieron al escenario después de los Wonderfool Cosmetics, con bastante más fortuna que ellos, seguramente porque se subieron con bastantes menos pretensiones. Son los tres -Facto, Delafé y Las Flores Azules- tres buenos chicos, o eso parecen, con un único objetivo, pasarlo bien y que el mundo se lo pase bien con ellos. Tal vez por eso su último disco, el que presentaban en Gijón, se llama 'La luz de la mañana'. Y, tal vez por eso, fueron capaces de llenar de luz blanca un local tirando a oscuro.
La luz de los Facto llegó en la voz dulce de Helena, pero también en los recitados de Óscar y en las bases electronicas de Marc, pertrechado tras su Mac. Llegó entre proclamaciones de «dale gas» y declaraciones de amor optimista, entre 'Estaremos muertos' y 'Mar, el poder del mar', la canción más coreada de la noche.
Plumas a lo indio
Llegó sin que sonase a hip hop, ni a pop, ni a bases elecrónicas, sino a todo junto. Y a todo lo contrario, como ellos mismos, capaces de que un rap pueda tomarse con azúcar. Llegó incluso con pompas de jabón, que las tiraron, y con confeti, que también lanzaron. Por hacer, hasta se colocaron unas plumas de indio en la cabeza. Es lo que tienen las fiestas que se sabe como empiezan pero no como terminan.
La del viernes en el Albéniz acabó pasadas las tres de la mañana y con una petición: «Cerrad los ojos y sonreid». No está mal para terminar. Nada mal.





