
Gabriel, de 30 años, estaba en el Centro Penitenciario de Topas, en Salamanca, y se trasladó a Asturias para un juicio que tenía pendiente. Durante su estancia en Villabona conoció a María Jesús y el amor surgió entre ellos. «Me prometió que volvería y cuatro meses después lo tenía de compañero de celda», explicó una emocionada María Jesús, que añadió que han llevado una vida de pareja normal «salvo por la falta de libertad».
El de ayer era un día muy especial para ambos. Desde primeras horas de la mañana reclusos y funcionarios felicitaron a los novios. Y aunque no fue la boda de sus sueños reconocieron que «no estuvo mal del todo». Pese a que el coche nupcial resultó ser un furgón de la Guardia Civil, los padrinos dos periodistas y el banquete una comida especial en Villabona, los contrayentes mostraron en todo momento su ilusión y sus ganas de convertirse en matrimonio. Lastra confiaba en que la magistrada del juzgado les quitara las esposas «al menos para firmar», pero no fue posible.
A la salida del juzgado, la ya esposa de Gabriel Gabarri señaló que «casarnos ha sido un paso adelante hacia nuestra reinserción, para continuar cuando salgamos y hayamos cumplido con la justicia». A la pareja le gustaría adoptar un niño dentro de unos años y «poder tener una vida totalmente normal».
Traslado a Álava
Aunque su futuro más cercano se encuentra en el Centro Penitenciario de Nanclares de la Oca, en Álava. María Jesús explicó que no aguanta más la situación que vive en Villabona. «Desde que denuncié a tres funcionarias, al director y al subdirector de seguridad la vida allí es un infierno. No paran de ponerme sanciones disciplinarias, de tener actitudes discriminatorias conmigo y de hacerme la vida imposible. Dentro de poco voy a tener un juicio por todo esto, es una situación lamentable y muy desagradable».
Por ello, la pareja decidió solicitar el pasado mes de octubre a la Junta de Tratamiento el traslado a la región alavesa, donde Gabriel tiene varios familiares. «Allí haremos talleres e intentaremos que nos suelten antes de cumplir condena», señaló Lastra. A ella le quedan aún cuatro años por varios delitos de robo y a él dos. «Me cayeron 8 años de condena y llevo cumplidos 6 años sin tener ningún permiso. Me tendrían que haber dado la condicional en octubre y me la denegaron. En Villabona tenemos una situación muy mala», reiteró Gabriel. Su mujer añadió que «él se está comiendo la condicional y yo como siga aquí tendré que cumplir la condena entera».
Ahora, ambos confían en continuar su relación como llevan haciéndolo desde hace un año, «con ilusiones y proyectos». «Somos gente normal, cometimos errores, pero no hemos matado a nadie, nos merecemos otra oportunidad», señaló Lastra.
María Jesús se dio a conocer en mayo de 1997, cuando Marisa Llaneza, juez de vigilancia penitenciaria de Asturias en aquel momento, dictaminó que Lastra tenía derecho a vestirse como mujer en un módulo carcelario masculino. Además, en enero de 2006, María Jesús logró entrar en el módulo de mujeres pese a conservar los genitales masculinos, ya que una sentencia hizo primar la identidad frente al género. Lastra también es presidenta de la asociación Soy como soy, del colectivo transexual.





