
Esta loable iniciativa de comercio justo pretende conseguir que los productores, los campesinos principalmente, «obtengan el mayor beneficio posible por su trabajo y que lo puedan desarrollar en unas condiciones laborales dignas», explicaba ayer uno de los impulsores Alberto Fernández Buznego. El objetivo final es lograr «la soberanía alimentaria» y el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos. «Si un país depende de un solo producto, por ejemplo del café, el precio va a decidir su futuro», señalaba Buznego.
Los impulsores del comercio justo contactan con organizaciones locales de productores y tratan de eludir el mayor número de intermediarios posible. «Buscamos un compromiso de precio y a largo plazo para que puedan planificar su economía», indicó
Las organizaciones asturianas de comercio justo trabajan fundamentalmente con América Latina, en países como Ecuador, Perú o la República Dominicana, aunque también mantienen contactos con países africanos y asiáticos. Buznego explicó que ellos también cooperan con productores del norte, «porque las causas son las mismas en Chile, que en Asturias, que en Vietnam, aunque las consecuencias sean diferentes». Los activistas del comercio justo participan también en un foro nacional donde se abordan esas cuestiones de la soberanía alimentaria.
No son más caros
Buznego negó que estos productos de comercio justo resulten más caros para los consumidores. «A igualdad de calidad, no son más caros», aseguró. Y puso ejemplo del café: «el 80% del que consumimos es café robusto y no de la variedad arábica».
cuestionó también la publicidad de algunas grandes empresas anunciando la venta de productos de comercio justo. «Eso es imposible», manifestó.
Los visitantes podían adquirir ayer paquetes de café de Nicaragua o Cuba, mermeladas, licores variados, aceite de Toledo o productos ecológicos cultivados en Sariego. También había un expositor de libros sobre temas de solidaridad y discos de grupos asturianos. En la plaza polesa había varios paneles explicativos y un grupo de percusionistas africanos estuvieron animando toda la velada.
Durante la semana se desarrollaron en Siero una serie de actividades para dar a conocer esta iniciativa y hubo degustaciones de productos en el mercado del martes de la Pola y el pasado viernes, en Lugones. También estuvieron presentes Andrés Larrinaga, representante de Espánica, una organización importadora de café hispano-nicaragüense, y la argentina Beatriz Piche Malen, que habló sobre las culturas indígenas, y más concretamente sobre los mapuches, un pueblo castigado por el crecimiento desmesurado y el capitalismo más insensible.





