¿Qué es "Ellas dicen que Puccini"?, una frase que se pronuncia una vez en la representación como respuesta a la pregunta si hay alguna persona con una concepción trágica de la vida. Los contornos de la obra son imprecisos, ya que esta no obedece, propiamente a un género determinado. Musicalmente hay una labor de antología muy significativa de arias de Puccini, cantadas al hilo de un contexto biográfico teatralizado. Pero no es una antología o una selección de obras. Por otra parte, la obra posee un claro soporte documental - no exento de algunas inexactitudes u omisiones como la relación de Puccini con Giulia Manfredi, prima de Doria-, sobre el compositor y sus relaciones con algunas mujeres, lo que en muchas ocasiones la hace muy didáctica, pero no es, tampoco, una lección sobre Puccini, aunque cumple esa función, o una crónica sobre su vida. Estructurada en dos actos, "Ellas dicen Puccini" es una obra abierta, sin contornos nítidos formales, ambigua y sugerente.
Cinco personas llegan a la Casa Museo de Puccini, en Torre del Lago: dos sopranos, un tenor, una actriz y un pianista. Estas personas podrían ser turistas con afición al canto y admiradores de Puccini, compositor del que hablan con familiaridad y admiración. Cuentan las primeras referencias biográficas del compositor, la sentida muerte de su madre, el amor de juventud con Elvira, quien luego será su mujer en un matrimonio difícil, los primeros éxitos operísticos y la idealización de la mujer o el reflejo de situaciones vividas, que dibujan el carácter de las heroínas de sus óperas.
En el transcurso de las obra, estas personas van como adquiriendo una segunda piel por la que desempeñan una función concreta en la vida de Puccini. La actriz (Manuela Paso) recuerda al narrador o "texto" de las pasiones o cantatas. Es como San Mateo en la Pasión. El tenor (Eduardo Santamaría) se reencarna en Puccini. La soprano Svetlana Bassova, representa, con gesto arisco a Elvira, y Adela López a varias de las mujeres relacionadas con el compositor. Esta identificación adquiere, en un climax progresivo tonos trágicos en el dramático caso Doria, narrado al hilo de las cartas del compositor con su gran amiga y confidente Sybil Seligman. Es el momento culminante en el que la biografía, el drama y la música coinciden en una misma escena.
La selección musical está bien escogida aunque vocalmente es muy compleja. Por una parte, se cantan arias representativas de Puccini -quince arias- intercaladas con naturalidad y que refuerzan la carga emocional de cada escena. Todos los cantantes se entregan, y precisamente esa entrega, bien percibida por el público, hace que algunas limitaciones como agudos estridentes en Adela López o cierta rigidez en Santamaría, pasen a un segundo plano en el que se difuminan y olvidan, ante el buen hacer general.





