
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero , durante una de sus intervenciones en el pleno celebrado esta tarde en el Congreso de los Diputados. /EFE
Una regla común de ratificación
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Angel Moratinos, será el encargado de defender mañana la ratificación del Tratado ante el Pleno de la Cámara, que lo tramitará por el procedimiento de lectura única. En la sesión de control al Ejecutivo, Moratinos ha confiado en que la votación salga mañana adelante para que España puede completar el proceso de ratificación "a primeros de octubre", una vez obtenida la luz verde del Senado.
La exposición de motivos del proyecto de ley incluye una referencia a los símbolos de la Unión (el euro, la bandera, el himno y el Día de Europa), que desaparecieron de la fallida Constitución europea. Asimismo, consta de dos artículos. El primero autoriza la ratificación y el segundo establece que las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce "se interpretarán también de conformidad" con la Carta europea de Derechos Fundamentales.
Moratinos ha explicado que la situación actual con el Tratado de Lisboa es fruto de la "contradicción" de que la UE es básicamente una Unión de Estados, aunque aspire a serlo de ciudadanos y ha afirmado que sería "deseable para el futuro inmediato" que los Veintisiete se dotaran de una regla común de ratificación, como ya manifestó en Bruselas, según ha asegurado.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, han anunciado que el Gobierno está dispuesto a "acelerar" la ratificación del
Tratado de Lisboa en España, aunque ninguno de los dos ha precisado cómo hacerlo.
El Congreso aprobará mañana el proyecto de ley que autoriza la ratificación del Tratado, pero el proceso no se completará hasta que el Senado se pronuncie también favorablemente, lo que, según el calendario actual, no llegará antes de octubre, cuando se reanude el periodo de sesiones tras el parón vacacional.
Durante la
comparecencia de Zapatero ante el Pleno del Congreso para informar sobre el Consejo Europeo de los pasados 19 y 20 de junio, tanto el líder del PP, Mariano Rajoy, como el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, pidieron habilitar una sesión extraordinaria en el Senado en julio para concluir antes el proceso de ratificación. Duran i Lleida ha subrayado la importancia de que España no forme parte de los últimos países que ratifiquen el texto mientras que Rajoy ha emplazado a demostrar el compromiso hacia el Tratado.
Zapatero ha reconocido que los Veintisiete están afrontando la cuestión "con prudencia" tras el
rechazo irlandés y ha confiado en que la presidencia francesa de la UE, que comienza el 1 de julio, tenga lista para el 15 de octubre, cuando será el próximo Consejo Europeo, una "agenda" para dar respuesta a la situación.
Zapatero evita debatir las medidas económicas
El líder del Ejecutivo se ha mostrado además dispuesto a aceptar la propuesta de Rajoy para configurar una posición conjunta de todos los grupos sobre la reforma de la Política Agrícola Común, ya sea en la Comisión Mixta para la UE o en la de agricultura.
En cambio, no ha querido entrar a debatir en detalle las medidas de reactivación económica que está adoptando su Gobierno porque habrá un pleno monográfico la semana que viene. Sólo ha señalado que le habría gustado ir más allá en los compromisos de la Comisión Europea para paliar el precio del petróleo y los alimentos, pero que los gobiernos "conservadores" lo impidieron.
Eso sí, Zapatero ha lamentado que Rajoy criticara su papel en el Consejo Europeo, sin haber estado allí. "Tuvo usted otras actividades y por cierto quiero felicitarle por ellas", ha afirmado, en referencia al Congreso Nacional que los 'populares' celebraron en Valencia.
Votación en la Cámara Baja
La Cámara Baja aprobará mañana la ratificación con los votos en contra o abstenciones de ERC, IU, ICV, BNG y Na-Bai. ERC y IU votarán en contra porque, como ha explicado su portavoz, Joan Ridao, es preciso "replantear" el proceso de construcción europea, ante el retroceso en derechos y libertades fundamentales en la UE, reflejadas recientemente en las últimas directivas sobre inmigración y empleo.
ICV se abstendrá porque, a pesar de que el Tratado de Lisboa aporta "avances" para el funcionamiento de la Unión hay "una cierta renuncia al proceso de construcción política" de la UE, además de un "retroceso" en materia de derechos y libertades, según ha explicado su diputado, Joan Herrera.
El BNG votará en contra para mostrar su oposición a "construir Europa prescindiendo de lo que piensan los europeos", como ha adelantado su portavoz, Francisco Jorquera.
Nafarroa Bai se abstendrá porque, a pesar de reconocer que el Tratado de Lisboa es la "única herramienta" actual para avanzar en la construcción europea, suspende la forma en la que los líderes europeos dirigen ese proceso. PSOE, PP, CiU, PNV, CC y UPyD votarán a favor.