El juicio por el homicidio de José Luis Gabarri Jiménez, el 8 de julio de 2005 en el marco de una reyerta multitudinaria en La Magdalena, ha quedado a la espera de que el jurado popular inicie hoy sus deliberaciones. Ayer, las partes expusieron sus conclusiones después de que en la sección segunda de la Audiencia Provincial concluyera la declaración de todos los testigos convocados y los peritos explicaran sus estudios sobre lo sucedido.
La acusación particular, representada por el letrado Juan Carlos Díaz Villarreal, mantuvo su petición de que se considere al acusado, J. A. H. J. culpable de un delito de asesinato, por lo que reclama que se le imponga una pena de veinte años de prisión. Por su parte, la defensa reclamó la absolución al considerar que no existen pruebas que determinen la autoría de la cuchillada que mató a Gabarri Jiménez. Por su parte, el fiscal considera los hechos un delito de homicidio por lo que propone una pena de doce años de prisión.
En la sesión ayer, las partes procedieron al interrogatorio de varios familiares del acusado, que se realizó por medio de videoconferencia desde Tarragona. Todos ellos coincidieron en exculpar al acusado de lo sucedido.
Tras ellos, los distintos peritos y forenses que intervinieron en el caso practicaron sus pruebas ante el jurado. En todas ellas, destacó el letrado que representa a la acusación particular, se coincidió en señalar la magnitud de la herida sufrida por el fallecido, que se llegó a comparar con la que pudiera producir la cornada de un toro de lidia, lo que descartaba que hubiera sido accidental. «Se produjo con mucha fuerza y velocidad, dañando mucho tejido y seccionando por completo la femoral, lo que provocó la pérdida de sangre» que, a la postre, acabó con la vida de la víctima.
Así pues, a lo largo del día de hoy está previsto que el jurado inicie sus deliberaciones antes de hacer público su veredicto de culpabilidad o inocencia, que podría darse a conocer incluso en la misma jornada.
Quedaría en tales circunstancias visto para sentencia un caso que conmocionó al barrio de La Magdalena hace casi tres años, por la magnitud que alcanzó la mortal reyerta entre miembros de dos familias. Tras el trágico suceso, el ahora acusado y su familia huyeron por temor a represalias, si bien J. A. H. J. se entregó posteriormente gracias a la mediación de un pariente. Desde entonces, permanece encarcelado a la espera de juicio, primero en Villabona y posteriormente en el penal de Valladolid.