La morosidad hipotecaria de los hogares españoles alcanzará el 2% a finales de año, seguirá creciendo sostenidamente en 2009, y crecerá a mayor ritmo que en el resto de países de la Unión Económica Monetaria (UEM), según las previsiones de la asamblea general de la Asociación Hipotecaria Española (AHE) presentadas ayer. «A todas luces, la economía española se encuentra en el periodo inicial de una crisis cuya intensidad y duración no estamos en condiciones de evaluar, pero si se mantiene esta tendencia, sus efectos sobre la dudosidad comenzarán a reflejarse en los indicadores estadísticos a finales de año», sostiene el informe.
La AHE calcula que el nivel de créditos morosos sobre el total de concedidos para la compra de una vivienda se situará a finales de año en el 2%, más del doble que el 0,71% con que se cerró 2007 pero aún algo lejos del 5% de media que se registra en países como Alemania, Italia o el Reino Unido, si bien lo peor podría estar por llegar, pues prevén que ese índice continuará con las subidas a lo largo de 2009. El riesgo, por tanto, es claro, pues sus cálculos apuntan a que el número de familias con dificultades para pagar este tipo de préstamos podría triplicarse hasta entonces. La tasa de impago subirá por tres factores: el parón inmobiliario derivado del excesivo crecimiento de precios de la vivienda, los riesgos aparejados a los tipos de interés y la contracción del crédito provocado por las dificultades de acceder a la liquidez.
Realismo y pesimismo
El diagnóstico realizado por el presidente de la AHE, Gregorio Mayayo, durante la asamblea general de la organización celebrada ayer dio la impresión de mezclar realismo y pesimismo pero, sin duda, fue un claro 'aviso a navegantes' ante la subida de tipos que prepara el Banco Central Europeo (BCE). Durante su comparecencia ante la comisión de asuntos económicos del Parlamento Europeo, el propio presidente de la institución monetaria, Jean-Claude Trichet, dijo que sería «de pequeña proporción» -seguramente del 0,25%, lo que dejaría la tasa oficial en el 4,25%- y, lo que es tanto o más importante, que se mantendría en ese nivel durante varios meses porque, según apuntó, no se están estudiando «una serie de incrementos» consecutivos.
La idea que manejan los expertos a nivel comunitario es que el aumento está ya muy maduro, y que si realmente el objetivo de ese movimiento es frenar las presiones inflacionistas -Trichet sostiene que están en grado de «alerta máxima»-, debería acometerse con relativa urgencia porque la subida media de los precios dentro de la 'zona euro' está cada vez más cerca del 4% que del 3%, algo que, según reconoció el propio Trichet, «no es satisfactorio ni para nosotros ni para los ciudadanos».
Los paganos de esta decisión, que Trichet justificó en la necesidad de «garantizar un anclaje sólido de las expectativas de inflación», serán los millones de ciudadanos que tienen una hipoteca en la 'zona euro' y, de manera más acusada, los españoles. Así lo estima la AHE, integrada por los bancos y las cajas de ahorros que operan en el sector, para quienes la economía española está en «crisis», sin tapujos ni medias tintas, si bien creen que se encuentra más bien en «el período inicial» de la misma, lo que hace que no se consideren «en condiciones de evaluar su intensidad y duración».
Nadie es «inmune»
Quienes lo pasarán peor son los dos millones de familias que firmaron sus créditos en 2004 y 2005, pues dado que lo hicieron con unos tipos bajos sus cuotas iniciales se han incrementado una media del 20% desde entonces (sólo hasta el fin de 2007). También tendrán serias dificultades quienes recurrieron a financiación externa para adquirir su casa entre 2003 y 2006, pues fue el período donde más se dispararon los precios en el sector residencial, de manera que en los últimos cinco años pasaron de dedicar el 31,7% de su renta disponible a tal fin a tener que destinar el 46,2%, esfuerzo que aún ha aumentado más en 2008.