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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Occidente

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Un centenar de personas acompañó la imagen del Nazareno en su descenso desde La Atalaya a la iglesia de Luarca
01.04.09 -

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Arranca la Pasión
Los cofrades portan la imagen del Nazareno. / B. R. P.
La celebración de la Semana Santa constituye una de las señas de identidad de los valdesanos. Cada año, las procesiones recorren las calles de Luarca, reavivando la fe de los vecinos, devotos de La Atalaya, el pequeño templo blanco desde donde la imagen de Jesús Nazareno guarda la villa.
Ayer, más de un centenar de fieles se congregaron en la capilla para realizar, como cada año, el tradicional descenso en procesión de las imágenes del Nazareno, La Dolorosa, San Juanín y La Verónica, hasta llegar, a hombros de los miembros de la Real Hermandad del Nazareno, a la iglesia de Luarca. Y este desfile solemne marca el inicio de las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa de Luarca.
En el interior de la ermita, los cofrades se afanaban en la preparación de las imágenes mientras los vecinos esperaban asomados al mar que rompe contra el altar rocoso. Poco a poco, y en orden milimétrico, las tallas salían de la capilla de La Atalaya para descender, arropados por la devoción de los fieles, por la sinuosa carretera del faro, hasta llegar a la iglesia luarquesa.
Una silenciosa comitiva, a la que se le fueron sumando devotos a medida que la procesión se acercaban a la villa, acompañó a las imágenes hasta el templo, donde después se celebró la Novena en honor a Jesús Nazareno.
Este mismo ceremonial se repite de forma initerrumpida desde el año 1695, igual que el retorno de las imágenes a la capilla de La Atalaya, que tiene lugar tras la popular procesión de Jueves Santo. Y sobre el mar, las tallas descansan hasta la próxima Semana Santa, cuando harán de nuevo su viaje.
Son cuatro siglos de fe y devoción heredados de Juan de Riera, el fundador de la Hermandad de la Escuela de Cristo.

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