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Avilés

03.07.09 -

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La familia Mesa vivirá en una caravana
La familia ha comenzado a recoger sus muebles y enseres personales. / RAFA GONZÁLEZ
La familia Mesa Mesa tirará su propia casa la próxima semana, probablemente el martes. La empresa a la que ha encargado el trabajo girará una factura de 11.800 euros, cantidad a la que hay que sumar los 300 que les ha costado el proyecto más las tasas que imponga el Ayuntamiento por dar luz verde a la demolición. A partir de ese día, Moisés Mesa, Nelita Mesa y su hija pequeña, Rocío, vivirán en una caravana cedida de forma desinteresada por una persona anónima.
La instalarán allí mismo, en la misma parcela de La Lloba donde todavía se encuentra su casa. Está justo donde termina el asfalto, cerca de la granja de conejos de Sabino González Martínez, el vecino, ex amigo de la familia, que solicitó judicialmente el derribo de la casa por no guardar la distancia debida con su granja de conejos, aparentemente en desuso.
Eso según quien mida. La ley en vigor cuando se edificó la vivienda, declarada legal en 2003, establece una separación mínima de 100 metros. La medición que realizó el Ayuntamiento, una vez interpuesta la denuncia, la cifra en 108, pero la de juez, que es la que vale, en 80.
La sentencia es firme y clara. La casa es ilegal, hay que derribarla de forma inmediata y mientras no sea así la alcaldesa, Ángela Vallina, tendrá que pagar de su bolsillo 400 euros cada mes. Es la multa coercitiva que le ha impuesto el juez al entender que no ha hecho todo lo que debía para derribar la casa.
Además, Sabino González, ha solicitado «la inmediata incoación de un procedimiento sancionador contra la alcaldesa por tolerar y dejar de ejercer sus potestades». Le exige 107.713 euros.
Ángela Vallina insistió ayer una vez más en que no tenía elección. «Es una sentencia judicial que hay que acatar, aunque no nos guste nada. Si no lo hago, aparte de inhabilitarme para ejercer un cargo público, el juez podría declararme en rebeldía, y eso conlleva prisión». La alcaldesa se muestra dolida por ciertas declaraciones de Nelita Mesa en las que le acusa de no hacer todo lo que estaba en su mano. «A quien tiene que criticar es al juez y a la persona que ha interpuesto la denuncia. Yo he hecho todo lo posible, hasta rozar la desobediencia».
La familia Mesa comenzó ayer a vaciar su casa. A Nelita, erigida en portavoz desde el primer momento, ya no le quedan ni fuerzas ni palabras. «Esto es una vergüenza, estamos destrozados. Encima el Ayuntamiento nos está apurando. El aparejador viene por la mañana y la Policía Municipal por la tarde. Nos sentimos vigilados. ¡Qué nos dejen en paz, ya tenemos bastante!».
Lo único que le mantiene es la rabia y la posibilidad de denunciar al Ayuntamiento por declarar legal una casa que no lo es.

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