El único español en la cúpula de ArcelorMittal, Gonzalo Urquijo, dijo ayer, durante la celebración de la XLI junta general anual de la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid), que «la siderurgia española vive un desplome vertiginoso de la demanda que pone en peligro la viabilidad de la industria del metal».
El ejecutivo de la multinacional anglo-india se mostró muy pesimista sobre el presente y el futuro del acero español y aseguró que «si se mantiene indefinidamente una recesión tan extrema, estaría en cuestión la viabilidad de toda la industria del metal y su recuperación, aun en tiempo de bonanza, sería difícil».
Urquijo fue reelegido, por unanimidad, presidente de Unesid y en la misma reunión se procedió al nombramiento de Andrés Barceló como nuevo presidente de la organización, en sustitución de Juan Ignacio Bartolomé.
En su intervención, Gonzalo Urquijo hizo referencia a las contundentes cifras de los primeros meses de 2009 en las que señaló que el consumo aparente de acero en los cuatro primeros meses del año ha disminuido un 54% y la producción de acero apenas alcanzó un 63% respecto al año anterior.
Según el ejecutivo del gigante del acero, el mal momento por el que está pasando la siderurgia española «hace necesario que los poderes públicos aborden un plan integrado y coherente que contemple medidas financieras, de impulso a la demanda y medidas de mejora de la competitividad y de reforma del mercado laboral, ofreciendo para ello la máxima colaboración de sector del acero».
El presidente de Unesid revisó las cifras básicas del pasado ejercicio y aseguró que mientras la producción de acero se mantuvo en el año 2008 con una ligera disminución respecto del año anterior, el impacto de la crisis financiera en la economía real «hizo caer la producción en el último trimestre del año, a un ritmo sin precedentes». En el primer cuatrimestre de 2009, la producción descendió el 37,5%, «lo que puede incluso considerarse optimista si se compara con la caída de la demanda, con una disminución del consumo aparente del 54%».
El reelegido presidente de Unesid insistió también en que hace falta contar con un entorno que favorezca la competitividad de los costes energéticos. Comentó que durante los doce meses transcurridos desde la supresión del sistema de tarifas para los grandes consumidores, los precios de la energía eléctrica subieron entre el 50% y el 100%, teniendo que acudir diariamente al pool al no tener contratos a largo plazo, lo que ocasionó efectos devastadores en la competitividad y en los planes de inversión.