El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ha anunciado hoy una nueva remesa de ayudas a la automoción, en este caso para la adquisición de coches eléctricos . Las ayudas abarcarán una horquilla entre los 750 y los 20.000 euros, en función de los distintos segmentos y categorías, aunque en el caso de los turismos pueden llegar hasta los 7.000 euros.
Sebastián añadió que, ante una eventual prórroga del Plan 2000E, una vez pasado su periodo de vigencia (hasta el 18 de junio de 2010) o cumplimentadas las 200.000 operaciones previstas, estos planes de ayuda deben tener fecha final, porque si no "carecerían de sentido".
De esta forma el ministro expuso su posición ante una eventual prórroga del Plan 2000E, una vez pasado su periodo de vigencia (hasta el 18 de junio de 2010) o cumplimentadas las 200.000 operaciones previstas, aunque también matizó que "todavía es pronto" para tratar una posible ampliación, porque hasta ahora el actual funciona bien.
El titular de Industria opinó que la opción de Magna sobre Opel es buena, por tener un plan industrial.
El ministro transmitió cierto optimismo al señalar que empiezan a apreciarse ciertos síntomas de recuperación económica que impactarán en un sector como el del automóvil, muy vinculado a los ciclos.
En este sentido, anticipó que los primeros datos de ventas de coches del mes de julio apuntan a una importante recuperación del mercado, mejor que la obtenida en junio, el primer mes que se ha beneficiado de los efectos de las ayudas a la compra directa del Plan 2000E.
El ministro reiteró su petición a la Comunidad de Madrid de que se sume al plan de ayudas directas de los 500 euros y abandone su propuesta de descuentos en el Impuesto de Matriculación, tras recordar que en el mes de junio este territorio redujo las matriculaciones diez puntos porcentuales por encima de la media nacional.
Durante la celebración de esta jornada, los representantes del sector del automóvil coincidieron en subrayar que los grandes restos de este sector en España pasan por modificaciones profundas en el mercado, la distribución y financiación, y la logística.
Sobre el primero de estos elementos, hubo práctica coincidencia en señalar que la política de descuentos ha llegado a unos límites que ha maleducado a la clientela y compromete seriamente los registros de rentabilidad del negocio y los programas de inversión que han de afrontar las marcas ante los retos tecnológicos.
Para la distribución no se esperan grandes cambios con la nueva legislación que operará en el ámbito comunitario, pero se matizó que el futuro de esta actividad tiene que pasar por una buena complementación de los servicios de venta y posventa que sean plenamente satisfactorios para el cliente.
La logística, que se ha convertido en la segunda partida de costes tras la provisión de materiales, juega con importantes desventajas en España por su condición de país periférico con un gran poder exportador, por lo que las soluciones pasan por una adecuación de las interconexiones entre los modos de transporte y una real liberalización del transporte ferroviario.
El sector no ocultó su preocupación por el interrogante que presenta el reto ecológico, que considera "ineludible", y su desconocimiento de si éste se asienta en su aceptación social por las ayudas administrativas o por una verdadera concienciación social.
La nueva legislación sobre la publicidad en la televisión concitó el debate sobre cómo podrá abordar el sector del automóvil, importante inversor en esta campo, las alternativas en otros soportes.