El Paraíso Natural también es de asfalto. Asturias ofrece 4,67 kilómetros de carretera por cada 1.000 habitantes. El resto del país apenas dispone de 3,64. Hizo falta regar la región de dinero y de obras para dar ese vuelco a la tierra donde hace dos siglos Jovellanos lloraba de incomunicación. Desde 2005, la factura es de 4.796 millones de euros, sólo contando con las conexiones inauguradas o aún en obras. El periodo elegido no es casual. Coincide con la irrupción cada vez más frecuente en los discursos oficiales de una frase: «Vencer el aislamiento».
La proclama la repiten los mandatarios en la autovía del Cantábrico, la Oviedo-La Espina, la AS-II, la Variante de Pajares, y las ampliaciones de los puertos del Musel y Avilés. El resultado de esos frentes está llegando con 174,18 kilómetros inaugurados en los últimos cuatro años. Los trabajos en marcha engordarán antes de 2013 esa cifra con otros 162,1 kilómetros, entre asfaltos y vías de AVE. Para conseguirlo, Bruselas, Madrid, el Principado y hasta las empresas privadas se están dejando una inversión de 13,99 millones por cada nuevo kilómetro.
La consecuencia de esta apuesta se entiende con un ejemplo. Si desde Madrid ir en coche a Los Oscos cuesta casi dos horas más de viaje que a Gijón, ¿cuántos veraneantes escogerán al suroccidente y cuantos a la Villa de Jovellanos? La cuenta parece clara, pero encierra un truco: en breve entrará en servicio la 'Y' de Fonsagrada. Con ella, los turistas de la capital tardarán lo mismo en acceder a ambos destinos asturianos. ¿Cómo afectará eso a la comarca que hace 20 años recibía el sobrenombre de 'Las Hurdes' por su aislamiento y atraso? «El suroccidente es un buen sitio para invertir», se atreve ahora a decir el presidente Vicente Álvarez Areces.
Otro dato ayuda a entender las consecuencias de semejante cirugía: el año pasado el efecto combinado del nuevo tren Alvia y el avión logró el récord de 933.864 pasajeros movilizados entre Asturias y Madrid, un 9,3% más que el año anterior. Un resultado alcanzado pese a carecer de AVE y con la suspensión de vuelos baratos incluida.
Woody Allen solía quejarse de «esas películas francesas donde se ve crecer la hierba». El cambio llega a veces con tanta lentitud que también parece imperceptible. Tal y como repiten en el Ministerio de Fomento, «hoy en día se tarda mucho más tiempo en tramitar una infraestructura que en hacer las obras». La ley para que el Gobierno dotara a la región de una Variante de Pajares por la que pueda acceder el tren de alta velocidad data de 1997. Hicieron falta nueve años antes de que la primera tuneladora empezara a pasar de los papeles a la obra. Si el ministro José Blanco cumple su promesa, en 2012 los obreros serán sustituidos por los viajeros de alta velocidad. Habrán sido necesarios quince años en total.
La reunión que esta semana sostuvieron el ministro de Fomento, José Blanco, y el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, permite un auténtico 'suma y sigue' en la mejora de las comunicaciones de la región. Por primera vez en Asturias estaban surgiendo en los últimos años voces que daban por terminado el periodo de las grandes infraestructuras y demandaban dirigir las inversiones públicas o sectores como la Investigación y Desarrollo (I+D). El apretón de manos entre Areces y Blanco garantiza que la región continuará su transformación de asfalto y carril.
De momento ya están garantizadas inversiones de hasta 2.218 millones. Esa inyección permitirá poner vías para el AVE entre Lena y Gijón (1.500 millones) ampliar la 'Y' (con coste estimado en 300 millones), el túnel del Fitu (otros 200) y la modernización del aeropuerto (28,6 millones). La AS-III y la conexión entre la autovía Oviedo-La Espina y la A-8 esperan turno.