El Comercio

Dormir la mona en las vías del tren

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  • Un convoy de Feve tuvo que detener su marcha al encontrarse a un joven que dormía sobre los raíles

  • Los agentes de la Policía Local no lograron despertarlo a la primera y tuvieron que cogerlo de piernas y brazos para sacarlo de allí, en el apeadero de Piedras

La suerte quiso que el conductor lo viera a tiempo y consiguiera frenar el convoy. De no ser así, lo que se ha quedado en un episodio propio de una película de dibujos animados habría sido una tragedia.

La Policía Local de Castrillón ha denunciado a un joven que 'dormía la mona' tendido sobre las mismísimas vías del tren. Sucedió a las ocho de la mañana del domingo en el apeadero de FEVE de Piedras Blancas, tras la noche grande de las fiestas de San Isidro. Y por lo visto, el joven debió de celebrarlas por todo lo alto. El caso es que escogió un mal sito para dormirla, y su sueño era profundo: ni siquiera se enteró de que llegaba el tren.

Despertarlo costó lo suyo. Tanto que los dos agentes de la Policía Local que lo intentaron no lo lograron al primer intento ni tampoco al segundo, por lo que finalmente optaron por cogerlo de piernas y brazos y trasladarlo de esta guisa a un lugar seguro, lejos de la vías. Un vez retirado el obstáculo el tren pudo continuar su marcha. Los agentes tuvieron que zarandearlo y cuando por fin abrió los ojos, el joven, de 21 años, manifestó no saber dónde estaba ni cómo había llegado hasta allí. De lo que sí debió de enterarse fue de la denuncia que recibió por infringir, presuntamente, la Ley de Seguridad Ciudadana.

Una vez cumplido el trámite administrativo y comprobado que el joven ya estaba en condiciones de marcharse por su propio pie, le dejaron ir. Todo indica que tras una noche de fiesta se había dirigido al apeadero con intención de trasladarse a Pravia, su lugar de residencia. El tren procedía de Gijón, y lógicamente al aproximarse al apeadero de Piedras Blancas el conductor redujo la marcha. Fue entonces cuando vio un cuerpo humano sobre las vías del tren y accionó el freno a fondo, logrando detener el convoy a no muchos metros de distancia del lugar en el que dormía el joven.

El conductor avisó al 112, que a su vez dio aviso a la Policía Local de Castrillón. El resto ya se conoce, salvo que la infracción que supuestamente cometió fue «alterar la seguridad colectiva u originar desórdenes en vías, espacios o establecimientos públicos», según recoge la mencionada Ley.