El Comercio

Una vida sintetizada en hora y media

Los actores Carlos Mesa y Arantxa Fernández posan en el Palacio Valdés con la directora del espectáculo, Marga Llano. / MARIETA
  • Humor, música, baile y teatro se fusionan en la obra 'Petit Cabaret by Charlie Table' que esta tarde se estrena en el Palacio Valdés

El cine, la literatura, el teatro e incluso el día a día están repletos de referencias a momentos críticos en los que una persona, en cuestión de segundos, ve cómo toda su vida pasaba ante sus ojos. Puede que muchos consideren tal manifestación una exageración, pero es precisamente con esa idea con la que la compañía artística asturiana Escenapache ha jugado para edificar su última creación: el espectáculo cómico musical 'Petit Cabaret by Charlie Table', que esta tarde, a las 20.15 horas, se estrena en el teatro Palacio Valdés de Avilés. Una obra que transpira todos los elementos del cabaré vienés de principios del siglo XX, pero como su directora, Marga Llano, explica, «más íntimo, que pretende tocar la fibra sensible».

La pieza clave de este engranaje escénico es Charlie Table, personaje interpretado por el actor Carlos Mesa, y en torno al que transcurre toda la historia, que constituye una reflexión acerca de su pasado, de su presente y de su futuro, tras haber recibido una mala noticia. «Es un viaje al interior de la cabeza de Table, un repaso de toda su existencia en una clave irónica y gamberra», concretó ayer el intérprete, durante la presentación del espectáculo.

Un camino que tanto él como sus compañeros sobre las tablas, Arantxa Fernández, Pedro Durán y el cantautor Mario Fueyo, recorren por medio de la interpretación, del baile, de la música y, por encima de todo, del humor negro. «Nos gustaría que el público batiese palmas; que la gente dejase a un lado todos sus prejuicios y sus complejos, y fuese libre durante la hora y media que dure el espectáculo», añadió.

Al actor y a la directora les acompañó en la presentación Arantxa Fernández. Para ella, el principal valor de esta propuesta «no sólo reside en lo que la gente va a ver, sino en lo que ha supuesto para nosotros. Es una obra tan maleable, tan sujeta a cambios y evoluciones, que nos ha permitido hacer terapia y encontrarnos a nosotros mismos».

Y así, tras dos meses de intenso trabajo, el equipo de Escenapache aguarda para salir a escena con los nervios propios del estreno, y con el firme deseo, manifestado por Llano, de que «la gente se lo pase bien».