El Comercio

Sanidad impulsa en toda la comarca programas de atención a los cuidadores

  • El Hospital San Agustín y Primaria se coordinan para detectar a la población que necesita este apoyo

El envejecimiento de la población de la comarca y la existencia de cada vez más personas dependientes ha motivado que desde la gerencia del Área Sanitaria III se haya dado un paso más en los programas de atención a las personas cuidadoras de dependientes.

Su existencia en la red de Atención Primaria no es nueva, pero, desde el pasado mes de enero, se encuentran coordinados con la unidad de educación del Hospital San Agustín.

«Cuando un paciente ingresa en el Hospital San Agustín se detecta por el personal de enfermería, la trabajadora social o los facultativos que sufre dependencia se contacta con la familia para ofrecerle un Taller de Cuidados Básicos para Personas Dependientes», explica la enfermera Yoana Martínez López, de la unidad de Educación del centro hospitalario comarcal.

Son los familiares quienes deciden si acuden o no al curso que se imparte en el propio hospital, en una sesión única de hora y media de duración. La iniciativa comenzó a ofrecerse el pasado 30 de enero y, en este tiempo, en el Hospital San Agustín se han detectado 84 pacientes con diferentes grados de dependencia y han participado 72 cuidadores en el curso.

Sus contenidos se centran en aspectos que el cuidador deberá asumir en el día a día de la enfermedad: limpieza de los diferentes tipo de sondas y su colocación, movilizaciones... «Hasta el momento, todos los participantes han expresado su satisfacción por el taller y todos lo recomendarían a otros cuidadores», comenta Yoana Martínez sobre las encuestas de valoración que se han venido haciendo a los participantes. Al mes de haber realizado el seminario, se les telefonea a su domicilio para saber si los contenidos del curso les resultaron útiles en su vida diaria. La respuesta fue unánimemente favorable.

En el informe de alta

La importancia del taller no radica sólo en el conocimiento que se transmite a los familiares. En el informe de continuidad de cuidados que se elabora en el alta hospitalaria se refleja la participación del cuidador en el taller. Esta información permite que desde Primaria se conozca la existencia de un cuidador y, por lo tanto ofrecerle otros talleres de cuidados para cuidadores si fuese necesario.

«La mayor parte de las personas que cuidan a dependientes en su casa sufren enfermedades y problemas. Van a la consulta por diferentes patologías, pero como desconocemos el origen, se mantienen», comentan las enfermeras Elena Alonso García y Gregoria Álvarez Balbuena.

Porque la práctica totalidad de las personas que se encargan de atender a un dependiente sufren lo que se podría denominar como síndrome del cuidador. «Atender a una persona dependiente es muy duro. El enfermo exige atención 24 horas al día y lo normal es que sea un familiar muy cercano, con lo que existe una gran desgaste emocional. El cuidador se aísla, pierda vida social; no se valora porque el enfermo no mejora y sigue reclamando cuidados. A partir de ahí, surgen manifestaciones como problemas de insomnio, cardiovasculares, ausencia de deseo sexual... Lo habitual es que el cuidador termine aislado socialmente, con problemas físicos y ansiedad. Al final pasan todo el día en el médico, repitiendo las mismas consultas», comentan ambas enfermeras.

De hecho, esa repetición, junto con algunos rasgos (los cuidadores suelen ser mujeres y se presentan unas patologías similares) solían ser los indicios para detectar la necesidad de intervenir de una manera específica.

La coordinación con el Hospital San Agustín aporta a los profesionales una ventaja de la que, hasta ahora, carecían: la intervención precoz. «No es la primera vez que detectamos a un cuidador con problemas después de varios años de atenciones. Si se logra intervenir primero, el deterioro que habrá sufrido será menor. Antes sólo detectábamos a los cuidadores por nuestro trabajo diario», aseveran las profesionales Elena Alonso y Gregoria Álvarez.

Trabajo en grupo

El taller de Cuidados al Cuidador presenta unos contenidos radicalmente diferentes al impartido en el Hospital San Agustín. Este último se centra más en las atenciones sanitarias que necesita la persona dependiente, mientras que, en Primaria, el sujeto al que va destinado pasa a ser el cuidador. Así, se trabajan diferentes aspectos como la autoestima, el estrés, los recursos públicos existentes y que no siempre se conocen, o la necesidad de las relaciones sociales, entre otros.

«Es muy importante la autoestima porque normalmente la tienen muy baja. Su tarea no sólo es muy importante, también es sacrificada y lo habitual es que no sea valorada por su familia, lo que genera muchos problemas al cuidador», comentan Elena Alonso y Gregoria Álvarez.

También se afrontan los aspectos más complejos de la enfermedad, como el duelo y la pérdida de la persona dependiente que, en ocasiones, genera tantos problemas como la misma enfermedad. El método es el trabajo en grupo, dando mucha importancia a la participación de los asistentes, la mayoría mujeres, para que expresen sus vivencias y sentimientos.

De ahí la gran satisfacción para todos su participantes que, en muchos casos, encuentran un espacio donde son los protagonistas y pueden expresar sus inquietudes y lo que atraviesan.

El taller se organiza en nueve unidades diferentes que se imparten a lo largo de dos meses y una semana. Las clases vienen a durar entre una hora y media y dos horas, y los grupos oscilan entre las diez y las doce personas.

No son de acceso libre, es decir, no se realiza una convocatoria en el centro de salud de referencia para que las personas interesadas se apunten, sino que son ofrecidos por el personal de enfermería. En cada centro de salud del área existen dos profesionales de este estamento que se encargan de estos talleres. Con todo, tanto Gregoria Álvarez como Elena Alonso señalan que «si una persona comenta que es cuidadora y está interesada en el taller no hay ningún problema en que acuda».

De momento, no existen cifras de las mujeres que pueden sufrir el síndrome del cuidador en Avilés. Tan solo desde 2008, el Centro de Salud de Llano Ponte ha atendido a 60 personas en estos talleres. Y asumen que pueden ser una mínima parte de las personas que necesitan ayuda y que con la coordinación con el San Agustín pueden aflorar más.