El Comercio

Una mano para los enfermos de Parkinson

Los enfermos reciben consejos de una de las expertas.
Los enfermos reciben consejos de una de las expertas. / MARIETA
  • Los pacientes avilesinos mejoran su evolución gracias a las actividades de su asociación

«¿Sirve Molleda como nombre de río?» La pregunta, a medio camino entre la duda y la broma, aporta un respiro en la terapia del llamado taller de memoria que, cualquier martes o jueves, realizan los pacientes atendidos por la Asociación de Parkinson Asturias en los locales del hotel de asociaciones de El Arbolón, su sede desde hace poco más de un año y que, hasta el momento, ha cerrado un largo capítulo de itinerancias por Avilés donde se formó la delegación de Parkinson Asturias allá por el año 2000.

«Estuvimos en varios sitios: en los locales de la Asociación de Vecinos de El Arbolón; en Los Canapés, en el Centro de Apoyo a la Integración de Villalegre... Aquí estamos muy a gusto», asegura Rosa Saldaña, más conocida como Rosi, actual vicepresidenta de la Asociación y delegada en Avilés.

A sus locales acuden cada martes y jueves de cuatro a siete de la tarde para realizar diferentes actividades con el objetivo último de mejorar la situación de una grave enfermedad degenerativa. También reciben a cualquier familia donde se le haya diagnosticado un Parkinson dispuestos a ayudarles en la medida de sus posibilidades.

A lo largo del pasado año, la Asociación atendió en Avilés a 22 personas en diferentes talleres, además de abordar problemáticas concretas en once casos particulares. Sus servicios cubren campos como la atención social, fisioterapia, logopedia y todo tipo de recursos que ayuden a mejorar la calidad de vida de los enfermos.

«La enfermedad del Parkinson produce síntomas motores, pero también un deterioro cognitivo y efectos emocionales y psicológicos en la persona», explica la psicóloga Olaya Pérez Álvarez, encargada de talleres estimulación cognitiva que se imparten en la ciudad.

La actividad es posible gracias al compromiso de 87 socios, de los que 40 sufren Parkinson en diferentes niveles de la enfermedad, fundamentalmente de Avilés y Castrillón. El resto son familiares o personas que han vivido directamente la enfermedad y se han comprometido con la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

Es el caso de Rosa Saldaña. Se asoció a Parkinson Asturias a raíz de la enfermedad de su esposo y, tras su fallecimiento, mantuvo su compromiso para ayudar a otras familias.

Este voluntariado hace posible el día a día de la asociación que, gracias a las aportaciones del 0,7% que se marca en la casilla de proyectos de Interés Social en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, consigue los fondos necesarios para mantener la estructura profesional con la que trabaja. Logopedas, fisioterapeutas y psicólogos realizan un tarea fundamental para los pacientes. Su cartera de actividades también incluye talleres de taichi, transporte adaptado, musicoterapia, incluso el apoyo de un auxiliar de geriatría.

«Cuando una persona marca en la casilla correspondientes de la declaración de la Renta actividades de interés social hace posible que estos servicios se presten», explica Rosa Saldaña.

Mejora en la mayoría

Lo cierto es que los datos de los talleres durante 2014 muestran una mejoría en la mayoría de las 22 personas que participaron en ellos. Así, en el 27% de los asistentes se registró una mejoría en la evolución de la enfermedad, mientras que el 45% se mantuvo estable. Tan sólo empeoraron un 28% de todos los asistentes.

La evolución de las personas cambió en función de su sexo. En el caso de mejorías se produjo más en hombres (un 18% de los participantes) que en las mujeres (un 9%). Ellas se mantuvieron más estables (un 36%) frente a los hombres (9%). Sin embargo, en los varones se registró un mayor porcentaje de empeoramiento pues marcó un 23% frente al 55 de las féminas.

A lo largo del pasado año, la entidad atendió a todas las personas que acudieron y se confía en que, durante 2015, se pueda mantener esta capacidad de respuesta.

Con todo, en el trabajo se cubren más campos, como la atención que se prestó a once casos de forma individual para resolver problemas concretos. Además, hubo 5 casos que recibieron atención psicológica de forma individual. «Uno de los aspectos más duros del Parkinson es que la persona es consciente del deterioro que sufre y para muchos resulta muy duro de asumir», comenta Olaya Pérez.

También hay variables que no figuran en la estadística de la delegación comarcal o, sencillamente, no se contabilizan.

Entre los primeros figura, por ejemplo, la asistencia a sesiones de hidroterapia impartidas en el Hospital Universitario Central de Asturias, y donde acuden todos los asociados que las necesiten dos días a la semana. Entre las segundas, aparece la función de 'respiro' que ofrecen los talleres a las familias.

«Nuestros talleres no se plantean como un recurso de respiro, lo que se busca es la mejoría del enfermo, pero sabemos que para algunas familias representa un alivio en la convivencia con la enfermedad», explica Olaya Pérez Álvarez.

La asociación aprovecha la posibilidad que ofrecen los locales de El Arbolón para poder distribuir todas sus actividades. Los talleres de estimulación cognitiva se organizan en una sala conjunta con todos los asistentes, mientras que la fisio y logoterapia se ofrecen de forma individualizada.

En los talleres, Olaya Pérez trabaja diferentes aspectos: desde recuerdos y capacidad de comunicarse verbalmente a poder realizar gestos de la vida cotidiana como comer, ponerse las gafas o pintarse los labios.