El Comercio

El dueño de la confitería La Duquesita de Avilés mata a golpes a su mujer en su domicilio

    • El cadáver estaba tendido sobre la cama y el homicida, sentado bajo los efectos del alcohol y las pastillas

    • Ascensión Amores, trabajaba junto a su marido, Julio Pardo, que permanece en el hospital detenido y bajo custodia

    Ascensión Amores Porcel, de 46 años, fue encontrada ayer muerta a manos de su marido, Julio Pardo Cimiano, de 47 años y propietario de la confitería La Duquesita, en la calle de Fernández Balsera de Avilés, en la que también trabajaba la víctima. El crimen se materializó en el domicilio conyugal, un sexto piso del número 11 de la calle Ramón y Cajal, y se descubrió en torno a las dos de la tarde de ayer si bien, a la espera de que lo determine la autopsia, podría haberse consumado hasta 24 horas antes.

    en contexto

    La alarma la dio la hermana de la víctima, extrañada ante la imposibilidad de contactar con ella y el hecho de que la confitería permaneciese cerrada un miércoles, el día siguiente a la jornada de descanso semanal. Cuando los bomberos y la policía accedieron al domicilio, tras derribar la puerta, se encontraron el cuerpo sin vida de la mujer tendido sobre la cama con un charco alrededor de la cabeza y junto a él un objeto contundente que se presume el arma homicida. Julio Pardo estaba sentado en el salón con evidentes síntomas de haber ingerido gran cantidad pastillas y alcohol, quizá con ánimo de suicidarse. Tras la detención fue trasladado en ambulancia al cercano Hospital San Agustín, donde a la hora de cerrar esta edición permanecía ingresado bajo custodia policial.

    Según ha podido confirmar este periódico, no constaba denuncia alguna por malos tratos. El caso, primero de violencia de género con consecuencias mortales que se registra en Asturias en lo que va de año, ha causado profunda conmoción entre los vecinos de El Carbayedo y en el gremio local de confiteros, donde el homicida era especialmente conocido. Su abuelo, Antonio Pardo, regentó en su día la histórica confitería San Francisco, en la calle homónima, frente a la iglesia de San Nicolás, y sus padres hicieron lo propio en La Duquesita hasta que hace aproximadamente cinco años Julio Pardo asumió las riendas del negocio. Se encargaba fundamentalmente del obrador, mientras su mujer atendía al público, y era miembro del comité ejecutivo y vocal de confiterías de la Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca. El matrimonio no tenía hijos.

    Violencia de género

    La investigación está en manos de la Policía Nacional y las diligencias, inicialmente asumidas por el Juzgado del Primera Instancia e Instrucción Número 1, ayer en funciones de guardia, han sido derivadas al Número 5, con competencias en la materia. En un principio no es previsible que el detenido pase a disposición judicial hasta mañana viernes según estima el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, que ha confirmado que se trata de un caso de violencia de género.

    Al margen del cierre de la confitería, el hecho de no poder contactar con la víctima pese a que según distintos testimonios había quedado con ella para llevar a la madre de ambas al médico, impulsó a la hermana de Ascensión Amores a dirigirse al cuartel de la Policía Nacional de Avilés. La presencia de agentes y bomberos hizo que poco a poco comenzasen a concentrarse curiosos ante el número 11 de Ramón y Cajal, donde instantes después se confirmaba el fatal desenlace.

    El primero en salir del edificio fue Julio Pardo, en camilla y con escolta policial, camino del hospital. Según algunos testigos, «estaba como mareado, pero tampoco parecía especialmente grave». Una hora después, en torno a las cuatro y media de la tarde, el Juzgado ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense de Asturias, en Oviedo, donde se le realizó la autopsia, cuyos resultados no han trascendido.

    Alucinados

    Los vecinos no daban crédito a lo sucedido. «Formaban una pareja muy normal, estaban siempre juntos, nada hacía sospechar algo tan terrible», manifestaron algunos de ellos. Otros, por el contrario, definieron al presunto homicida como «un hombre frío y muy reservado» y declararon que la madrugada del martes habían escuchado una fuerte discusión procedente del domicilio conyugal, aunque nadie sospechó que pudiese derivar en un crimen.

    Las reacciones se sucedieron durante toda la tarde de ayer. «Era un chaval extraordinario. Nunca armaron un escándalo ni nada parecido. Los conozco de verlos por aquí, por el barrio, y también porque soy cliente de confitería. A él lo vi crecer. Iba por la noche y la mujer por la mañana, a despachar, y todo el mundo los quería. No lo entiendo. El negocio iba bien y el matrimonio parecía que también. Ha sido un verdadero batacazo», manifestó Mercedes Tabernero.

    Entre los presentes se encontraba Manuel Fernández, presidente de la asociación de vecinos El Hórreo, de El Carbayedo. «Me avisaron hace un momento y vine hasta aquí porque no me lo podía creer. Creo que no pertenecían a la asociación, pero aquí nos conocemos todos aunque sea de vista. Estas cosas no se pueden entender», manifestó.

    Otro vecino, cuya identidad solicita preservar, asegura que el matrimonio «llevaba viviendo aquí al menos diez años y nunca había llamado la atención por nada malo. Yo los veía muchas veces juntos, me cuesta creer lo que ha pasado. Estoy completamente alucinado». No todos los vecinos guardaban la misma opinión. «A mí me daba la impresión de que era una persona especialmente reservada y muy fría. Nunca le veías sonreír», dijo un tercero.

    Hija de Miguel Amores y María Porcel, Ascensión tenía seis hermanos. La capilla ardiente ha quedado instalada en la sala 6 del Tanatorio Avilés y el funeral, de cuerpo presente, se ha señalado para las cinco de la tarde de mañana viernes en la iglesia parroquial de San Agustín, en el polígono de La Magdalena.