El Comercio

El Conservatorio Municipal Julián Orbón.
El Conservatorio Municipal Julián Orbón. / MARIETA

Carlos Galán, cuyo nombramiento está recurrido, ya ejerce como director del Julián Orbón

  • La concejala de Cultura celebraba ayer lo que considera un primer paso hacia la estabilidad en el Conservatorio

El nuevo director del Conservatorio Julián Orbón, Carlos Galán, ejerce desde ayer como tal, instalado en el despacho inherente al cargo después de producirse el traspaso de funciones por parte del anterior equipo directivo. Mientras, ayer también se hacía efectiva la presentación de la demanda judicial contra este nombramiento anunciada días atrás por USIPA. En el recurso ante el Contencioso Administrativo, este sindicato solicita la nulidad de esta designación llevada a cabo por la concejala de Cultura, Yolanda Alonso, en base a un «proceso nulo de pleno derecho, por no haber concurrencia de funcionarios ajenos al Conservatorio y ni siquiera proceso de selección». Además, como medida cautelar se pide la suspensión del nombramiento.

Tras la notificación del nombramiento de Carlos Galán como nuevo director del Conservatorio, firmada por la secretaria municipal el viernes 2 de noviembre y recibida ese mismo día en el centro musical, ayer llegaron las de su equipo directivo, las de Antonio Díez y Marcos Malnero como jefe de estudios y secretario, respectivamente. Se pudo cumplir así el protocolo oficial de traspaso de poderes, que era lo exigido por la directora cesante, Raquel García, para que todo el proceso fuese conforme a la legalidad. Con la firma de ambos secretarios en el documento de traspaso, Galán, Díez y Malnero pudieron ocupar los despachos del equipo anterior y coger las riendas de un centro que si bien en lo musical ha mejorado las cifras de preinscripciones y matrícula, en lo laboral no conoce la estabilidad desde hace un año y medio.

Por eso ayer la concejala de Cultura se felicitaba, a través de una nota de prensa, de que Carlos Galán pudiera estar ejerciendo ya como director después de un nombramiento que sitúa en el día 1, aunque la documentación oficial se firmó el 2. Lo consideraba un primer paso hacia la estabilidad del centro. Además de destacar las virtudes del nuevo director, músico de trayectoria consolidada y funcionario de carrera, aprovechaba para responder a las acusaciones hechas por USIPA sobre la legalidad de esta designación.

Así, Alonso se reafirmaba en que todos los actos de la Fundación Municipal de Cultura, de la que ella es presidenta, «son conformes al ordenamiento jurídico y cuentan con los informes favorables y previos de funcionarios municipales».

Es, precisamente, este punto en el que se fundamenta la demanda de USIPA para solicitar la nulidad del nombramiento. Recuerda que con estas mismas leyes en la mano «queda muy claro que el procedimiento ordinario y común (para elegir director) es el concurso. Fuera de esa situación no se puede contemplar un nombramiento directo (...) alegando que ha quedado desierto el procedimiento, cuando no existe ni ha existido convocatoria alguna».

Asimismo, respecto al artículo de la ley que esgrime la Fundación Municipal de Cultura sobre que, en caso extraordinario, se permite a su presidencia nombrar director en caso de ausencia de candidatos, se pregunta, «¿cuándo se ha publicado la convocatoria para proveer el puesto de director? No se ha hecho».

El sindicato comparte con la edil que se puede cesar a Raquel García en virtud de la ejecución de la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, convertida en firme el 22 de julio, «pero no nombrar discrecionalmente a otra persona sin respetar el procedimiento». Alonso viene aclarando que «los tiempos fueron marcados por el juzgado (....). En un plazo de un mes, el de agosto, se debió buscar un funcionario de carrera que asumiese, de forma provisional, la dirección del Conservatorio y, al mismo tiempo, conseguir la conformidad de su administración de origen, la comunidad de Madrid, en un mes con especial dificultad para los trámites administrativos».

Sobre la notificación

También quiso aclarar la concejala que ninguna norma exige que la notificación del cese a Raquel García se realice a través de empleado público. «Solo se exige que se practique por cualquier medio que permita tener constancia de la recepción del interesado». Y Yolanda Alonso se encarga de subrayar este aspecto porque las diferencias entre la versión que maneja ella sobre esta notificación y la de la exdirectora son completamente opuestas. «Se hicieron varios intentos de notificación el jueves 1 de septiembre. (...) El resto de intentos se hicieron por notificador de la empresa que tiene designada el Ayuntamiento de Avilés para esa tarea y fue rechazada por la interesada. Consta literalmente la siguiente descripción de los intentos de entrega: '(...) Conservatorio de música: esperando desde las 16.45 a 18 horas dando largas hasta que conseguí ponérselo delante de ella en su mesa; no lo quería y no lo firmaba'». Con testigos incluidos, advierte Alonso. Por contra, García explica que se trató de entregar esa notificación cuando en el Conservatorio se estaban llevando a cabo audiciones y el proceso de asignación de clases en el que ella participaba y que no se podía interrumpir.