El Comercio

Los colegios encaran el curso con la plantilla al completo y el mismo número de alumnos

El reparto de los manuales en el Banco de Libros del Colegio de Villalegre en la jornada de ayer.
El reparto de los manuales en el Banco de Libros del Colegio de Villalegre en la jornada de ayer. / PATRICIA BREGÓN
  • El temido descenso de natalidad sólo ha provocado una bajada de las ratios en los alumnos de tres años

La directora del Colegio Manuel Álvarez Iglesias, de Salinas, Luz María Prieto, se quejó el pasado viernes, en la reunión que mantuvo en Oviedo el consejero de Educación, Genaro Alonso, con los directores de los centros públicos de Primaria y Secundaria, de los cinco profesores que la faltan a su plantilla a escasos días del comienzo del curso escolar. Su protesta, la más preocupante de las que se escucharon, no encuentra parangón entre los colegios avilesinos que, salvo el Marcelo Gago, hablan de «normalidad» ante el inminente inicio del curso escolar 2016-2017, que será el próximo lunes. La reunión, aparte de lo escuchado en público, sirvió para que los directores pudieran comentar entre ellos la situación de sus respectivos centros y tuvo también un efecto balsámico entre ellos. Como explicaba ayer a este periódico uno de los contactados, «cuando ves la situación de otros, te das cuenta de que tú no estás tan mal».

La única voz discordante en este sentido fue la de David González, director del Colegio Marcelo Gago, que se lamenta de tener que empezar el curso escolar con tres profesores menos en plantilla. «No sé cómo vamos a hacer la próxima semana. Empezamos con dos bajas, que no son recientes y que la consejería podría haber sacado en la convocatoria del 19 de agosto. Y necesitamos una profesora para la unidad de Primaria que ganamos en julio y que no fue adjudicada en la primera convocatoria. No lo entiendo».

Esta lentitud de los plazos resulta especialmente apremiante en lo tocante a recursos humanos, pero no es menos «desesperante» en la resolución de otro tipo de convocatorias como, por ejemplo, las ayudas a los libros. Y ahí el director del Marcelo Gago no está solo. Desde el Colegio de Sabugo se suman a unas críticas que refieren lo ajustado que resulta para los centros resolver el 2 de septiembre las peticiones de ayuda para libros, a escasos cinco días laborables del comienzo del curso escolar. «Hay que comprobar la lista de niños becados, contactar con la editorial, también con el banco de libros propio que gestiona el AMPA para no chocar, y será muy probable que algunos manuales no lleguen a tiempo para el lunes», advierten.

En cualquier caso, los alumnos apenas notarán estos desajustes o, al menos, eso tratarán de que suceda los responsables de los centros, que ultiman estos días todos los detalles para comenzar con la máxima normalidad posible. La que refieren, precisamente, el resto de los centros públicos de Avilés que, en líneas generales, se muestran «satisfechos» con la perspectiva inicial del comienzo de curso: plantillas completas y colegios con un número similar de alumnos al del año pasado. La sangría que podía provocar el descenso de natalidad, patente en el periodo de preinscripciones del pasado mes de mayo, generó algunas inquietudes en los colegios con las ratios de 3 a 5 años más bajas, por miedo a un cierre de unidades que finalmente no se han confirmado. Es más, en colegios como el Enrique Alonso hasta han ganado alguna.

De «satisfacción» habla su director, Ramón Estébanez. El centro ha ganado una unidad de infantil en 5 años y mantiene el desdoble que de segundo de Primaria pasa a tercero, con personal adjudicado para todas ellas. Se han cubierto las jubilaciones y, entre el profesorado ganado, suman un auxiliar de conversación del Reino Unido solicitado al Ministerio de Educación, «que no teníamos desde hace dos años y que servirá para apoyar el programa bilingüe», un pedagogo (PT, Pedagogía Terapéutica) y un especialista en Audición y Lenguaje (AL), a media jornada.

Estébanez no dejó de pelear por alguna de esas incorporaciones ni en pleno verano. Cuando en agosto no salió concedida la media jornada de AL, «presenté varios escritos y fui en persona a la consejería». La semana pasada le confirmaron la concesión del especialista. Por cierto que el director estrena este año nuevo equipo por las jubilaciones de la jefa de estudios y la secretaria.

Solucionado este tema, estos días en el Enrique Alonso están recibiendo a los padres de los alumnos, en entrevistas individuales en el caso de los de 3 años, y colectivas, en el del resto. Un sistema que lleva funcionando varios cursos y que el Colegio Palacio Valdés ha incorporado también en su dinámica.

«En las reuniones con los papás de los más pequeños o de los que cambian de ciclo, de Infantil a Primaria, los tranquilizamos, les explicamos lo que vamos a trabajar, les enseñamos la clase y recogemos el material con el que trabajarán sus hijos el resto del curso», explica Carmen Puertas, directora del Palacio Valdés, que confirma un número similar de alumnado al del año pasado, rondando los cuatrocientos, quizás con una «ratio un poco más baja» y con la plantilla al completo.

La misma situación se da en el Marcos del Torniello, en Versalles, y en el Colegio Público Llaranes. En el primero cuentan con menos alumnos de tres años, han pasado de veinte del curso anterior a quince del actual. Pero, en realidad, lo único que les preocupa ahora es la conclusión de la reforma del tejado. «No creo que esté terminada para el lunes, pero procuraremos que no cause problemas», indican. En Llaranes ganan cerca de una decena de alumnos, un número significativo para un centro que se mueve por los 160 escolares. Con la plantilla al completo, y no como el año pasado cuando se empezó con tres vacantes, la vista está puesta en todos los proyectos que quieren poner en marcha, entre otros, uno de medio ambiental y de sostenibilidad, y la introducción de tabletas y robótica en Infantil.

En el Apolinar García Hevia (Llaranes), Villalegre y en el Quirinal comienzan con alguna baja que esperan cubrir este mismo mes de septiembre. En casi todos los casos confían en poder tapar el hueco sin mayores problemas con la plantilla actual. En el Apolinar han logrado un desdoble en 5 años que mejora la ratio y «garantiza una enseñanza de calidad». En el centro se encuentran especialmente orgullosos del éxito de su programa de reutilización de libros de textos. «Tenemos un fondo importante, vamos camino de la gratuidad, con un 90% de las familias adheridas. Los alumnos están muy concienciados», explica su directora, Yolanda Molero.

Ignacio Fernández, director del colegio de Villalegre, considera que estamos ante un año «más complejo» por la nueva ley educativa y en el Quirinal sólo están inquietos por las necesidades de mantenimiento que tiene el centro y que aún esperan obra, como las goteras del polideportivo y los tejados de Educación Infantil. «El año pasado los sujetamos porque se sueltan con el viento, pero es una solución provisional», explica Julia Fernández, la directora.