El Comercio

Juguetes y libros solidarios

María Lago, a la izquerda, propietaria de Toca Madera en la calle de Jovellanos, en el centro de Avilés.
María Lago, a la izquerda, propietaria de Toca Madera en la calle de Jovellanos, en el centro de Avilés. / PATRICIA BREGÓN
  • El comercio avilesino vende en su escaparate productos cuya recaudación se destina a varias asociaciones

  • Las donaciones de los clientes de la tienda Toca Madera ayudan a familias sin recursos

«Los juguetes y los libros usados sirven para mucho más de lo creemos», afirma María Lago, propietaria de la tienda avilesina Toca Madera que, junto a su hija Carmen Aparicio, dedica parte de su negocio a hacer una labor social. En su escaparate solidario ponen a la venta tanto libros como juguetes que la gente dona, para enviar el dinero recaudado a dos pequeñas asociaciones religiosas. «Siempre ayudamos con la recolección de alimentos, pero ahora decidimos ser más activas y vender nosotras mismas», explica la gerente del negocio.

Nueve Lunas es una de las asociaciones con las que colaboran madre e hija . La ayuda está destinada a niños entre 0 y 2 años y que sus familias tienen problemas económicos. Mediante la venta de distintos juguetes cuyo precio máximo es de dos euros, esta organización puede comprar los elementos que un bebé necesita, como pañales, leche infantil o cereales.

«La edad máxima de los niños a los que se dirige esta ayuda es de 2 años porque hasta ese momento necesitan una alimentación distinta a la del adulto, más especializada», afirma María Lago. Los libros juegan un papel importante en esta venta solidaria. Sin importar su estado o su tamaño, todos se venden a 2 euros, precio cuyo único objetivo es facilitar la ayuda a las familias que más lo necesitan.

La ropa y el calzado de todas las edades que las personas donan a la tienda Toca Madera se destinan directamente a Agua Viva, segunda asociación con la que colaboran y que actualmente ofrece su ayuda a diecinueve familias. Está dirigida a los niños mayores de 2 años y a los adultos que también tienen necesidades y que pueden adquirir la ropa que necesitan en el mercadillo solidario organizado que organizan donde todo cuesta un euro.

«La verdad es que la gente se animó enseguida, actualmente nos llegan muchas donaciones», asegura María Lago. «Empezamos por los libros, pero la cosa se fue animando y ahora recibimos también muchos juguetes y ropa, los que dirigimos a las dos asociaciones en función de la edad del niño a la que estén destinados». Los elementos estrella en esta ayuda son las sillas y carricoches que, por su alto coste, muchas familias no se pueden permitir. «Ahora mismo necesitamos una silla de coche para una mamá», comenta Carmen Aparicio, muy implicada en la causa. Así, mucha gente que pasa por la tienda se solidariza y compra juguetes y libros, sabiendo que su ayuda está destinada a una buena causa.

Madre e hija afirman que es un trabajo que requiere mucho tiempo y esfuerzo. «La ropa que nos llega la seleccionamos, la lavamos y la enviamos a las dos asociaciones con las que trabajamos. Los peluches, lo mismo, y los juguetes los limpiamos para que tengan buen aspecto», añade Lago. «Sin embargo, la recompensa es mayor». Las dos se sienten orgullosas de realizar esta labor solidaria en la que la satisfacción supera al coste del trabajo, «este trabajo nos compensa, concluyen».