El Comercio

Alfonso López vuelve a San Nicolás con el reto de recuperar a los jóvenes

Alfonso López, a la derecha, acompañado por el párroco emérito Ángel Garralda en la misa de ayer en San Nicolás.
Alfonso López, a la derecha, acompañado por el párroco emérito Ángel Garralda en la misa de ayer en San Nicolás. / MARIETA
  • Un templo abarrotado de feligreses oficializó ayer durante una misa el cambio de párroco tras despedir a Ceferino Díaz

La Iglesia de San Nicolás de Bari vivió ayer por la tarde una jornada muy especial. Los feligreses dieron la bienvenida a Alfonso López Menéndez, párroco que llega para sustituir a Ceferino Díaz, quien deja Avilés tras poco más de un año al frente de la Iglesia situada en San Francisco. Pero Alfonso López no es un desconocido para los parroquianos y esta llegada es más bien un regreso; el joven cura avilesino ya estuvo destinado en San Nicolás de Bari durante siete años, entre 2005 y 2012.

Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, ya dijo en el momento del nombramiento que esta parroquia necesitaba «alguien de ahí, que la conociera bien», por lo que el nombre de Alfonso López cobró fuerza entre el resto de opciones. Además, su juventud también jugó un punto a favor. Ya durante su anterior estancia como vicario su trabajo se caracterizó por su constante labor con los jóvenes y su preocupación por involucrarles en las distintas tareas y eventos eclesiásticos. Entre las múltiples actividades que dirigió entonces, destaca su ocupación al frente de las clases de Catecismo y Confirmación en el Colegio de San Nicolás.

El cura puede compartir con ellos en primera persona su propia experiencia personal. Con tan sólo quince años y mientras cursaba sus estudios en el Colegio Paula Frassinetti ya tenía claro que su camino era la Iglesia y por ello ingresó al seminario, donde cursó once años de estudios hasta ser nombrado cura con 26. Su último destino antes de recalar en Avilés fue en Covadonga como Canónigo, una de las plazas mejor valoradas por la Iglesia, donde a su vez se dedicaba a la enseñanza en la Escolanía. Lejos de aborrecer el cambio, Alfonso López se muestra muy entusiasmado de cara a esta nueva etapa, en la que pretende involucrar más a la gente en general y, por supuesto, a los jóvenes en particular.

El recibimiento de ayer fue una buena primera toma de contacto con sus feligreses, quienes a pesar del fastidioso calor abarrotaron la Iglesia de San Nicolás para mostrar su apoyo al nuevo cura. Después del nombramiento oficial tuvo lugar la tradicional entrega de llaves. Durante la ceremonia también hubo una mención para Ceferino Díaz, a quien se agradeció su trabajo al frente de la parroquia. El veterano cura admite marcharse «con gran dolor de corazón», pero las circunstancias de falta de vivienda durante varios meses fueron clave a la hora de pedir el traslado. Por su parte, Alfonso López se podrá instalar en la planta baja de la casa rectoral, lugar desde donde tendrá que compaginar su trabajo al frente de San Nicolás con el resto de cargos que ostenta.