El Comercio

Los colegios de Avilés vuelven a la rutina

Los escolares del Colegio Público Sabugo, bien preparados con sus mochilas, fueron puntuales en el inicio del curso escolar.
Los escolares del Colegio Público Sabugo, bien preparados con sus mochilas, fueron puntuales en el inicio del curso escolar. / MARIETA
  • Uno de los temas más comentados de la jornada entre los padres fue el nuevo sistema de reválidas establecido para los alumnos de sexto

  • Los centros de Infantil y Primaria comienzan el nuevo curso con la normalidad esperada en las aulas

La imagen que la mayoría de personas tiene en la cabeza al pensar sobre la vuelta al 'cole' dista mucho de lo que ayer vivieron los centros de educación Infantil y Primaria de Avilés. Los llantos localizados quedaron en un segundo plano frente al entusiasmo que presentaban la mayor parte de los 'peques', no tanto por comenzar otra vez las clases como por ver a los amigos y compartir las historias del verano. La «normalidad» de la que hablaban la semana pasada desde los centros educativos de cara al inicio de curso se confirmó por tanto durante la jornada de ayer.

Unos minutos antes de que el reloj señalase las nueve de la mañana, todos los colegios de Avilés eran un polvorín y es que, además de los alumnos, ninguna familia se quería perder el primer día de regreso a las clases de los más pequeños de la casa. Algunos padres hicieron auténticas virguerías para cuadrar los horarios de sus hijos con los de sus trabajos. «Qué locura, aún tengo que ir a dejar al bebé a casa de los abuelos antes de ir a trabajar», resoplaba un agobiado padre mientras colocaba en la sillita a su hijo pequeño, que había ido a despedir a su hermano al colegio.

Los abuelos continúan siendo una pieza clave en el engranaje familiar, donde a menudo encajar las rutinas de todos los miembros es misión imposible sin su ayuda. Lolines Fernández, vecina de Avilés, acompañaba ayer a su nieta al inicio de las clases. «Cuando fui hasta su casa a las siete y media de la mañana ya estaba despierta, la verdad es que tenía muchísimas ganas de empezar y de volver a ver a sus amigas, a ver cuánto dura», comentaba entre risas la mujer. Su nieta, que este año cursará sexto de Primaria, ya tiene la vista puesta en su traslado al instituto el próximo curso: «Irá al Carreño Miranda, ya ha hablado alguna vez del cambio y parece entusiasmada».

La niña, junto al resto de escolares que cierran la etapa de Primaria para afrontar Secundaria, será de las primeras en someterse y quizá sufrir los cambios del nuevo sistema de reválidas, que preocupa a los padres por poder significar una alteración demasiado impactante para sus hijos. «Asusta más por la incertidumbre que por la posible dificultad, parece que el sistema anterior era mucho más claro», le comentaba una madre a otra tras dejar a sus respectivos hijos en el colegio.

Esta nueva metodología de medición de las aptitudes de los alumnos fue uno de los temas más comentados en esta primera jornada de curso y, por el momento, parece no gozar de muchos apoyos. El propio consejero de Educación de Asturias, Genaro Alonso, expresó el desacuerdo general tanto con la LOMCE como con las reválidas, aunque respetarán la ley y previsiblemente establecerán la fecha de la reválida en sexto de Primaria para el próximo 15 de junio.

Muchos años de experimentación y cambios les quedan a los niños de Infantil hasta llegar al último curso. Tanto ellos como sus padres vivieron ayer una jornada más despreocupada que sus compañeros de Primaria. «Se hizo un poco el remolón cuando se despertó y me dijo que no quería venir, pero en cuanto llegamos le faltó tiempo para irse corriendo con sus amigos y allí le dejé contentísimo», reconocía Nerelly Riesgo, cuyo hijo vivía por segundo año este día de reencuentros. A segundo de Infantil también comenzaban los mellizos de Aitor Burgos, Luca y Lola, que están separados de clase para al menos darles un respiro del otro durante las horas lectivas. El padre, pese a tener el doble de trabajo, asegura estar encantado de que sus hijos vivan la experiencia a la vez.

El ambiente era tan positivo que se pudo oír algún chascarrillo rememorando experiencias anteriores. «Ya se sabe que las rabietas empiezan en octubre cuando están cansados de madrugar y de la rutina», bromeaba un corrillo de padres. Aún así, nada puede enturbiar el buen regreso que los centros educativos de Infantil y Primaria vivieron ayer. Los institutos de Secundaria esperan por su parte que cunda el ejemplo el próximo jueves 15 cuando cojan el testigo y de comienzo el curso.