El Comercio

Aprender a coger las riendas de la vida

Gloria Prieto se dirige a las participantes del curso durante la primera sesión .
Gloria Prieto se dirige a las participantes del curso durante la primera sesión . / MARIETA
  • Un curso ayuda en Avilés a mujeres discapacitadas a reforzar su autoestima

Querer, valorar, respetar. Tres verbos que, a partir de ayer, las asistentes del programa de atención integral a mujeres discapacitadas comenzarán a conjugar con un pronombre reflexivo. Me quiero, me valoro, me respeto. «Se trata de que las mujeres cojan las riendas de su vida. De que no tengan miedo a ser ellas mismas porque muchas veces no somos nosotros mismos sino las personas que otros quieren que seamos». Gloria Prieto es la responsable de llevar a cabo en Asturias este curso impulsado por CEMUDIS, la Confederación Estatal de Mujeres con Discapacidad, que desde ayer por primera vez se celebra en Avilés, en el Edificio Fuero.

Durante dos horas y media todos los martes de los próximos tres meses, una quincena de mujeres con alguna discapacidad reflexionarán sobre sus creencias y conductas y recibirán herramientas para ajustar o cambiar aquellas que no se corresponden con lo que ellas son o quieren ser. «Nos cuestionamos pautas de conducta que hacen mucho daño y que, algunas, son inamovibles desde pequeños», es decir, «nos cuestionamos creencias, etiquetas o mensajes de algunas situaciones poco favorables», amplía la responsable del programa.

Esta es la primera vez que el programa se realiza en Avilés y la segunda en Asturias. El año pasado llegó en forma de seis talleres en los que, en Oviedo y Gijón, participaron noventa mujeres. Aunque el perfil es variado, la mayoría de las asistentes ronda la cincuentena y está desempleada. Según distintos estudios, las mujeres con discapacidad suelen tener la autoestima más baja y se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad. Las inscritas son mujeres que sufren alguna discapacidad o que están solicitándola porque, como recordó Gloria Prieto, algunas enfermedades como la fibromialgia «cuesta mucho conseguir que te la reconozcan».

La mecánica de trabajo es en grupo, pero se puede prestar atención individualizada a aquellas mujeres que lo necesitan o que lo demandan. «Queremos que se quieran, que se respeten y valoren, que abandonen las relaciones tóxicas si las tienes, que no sientan pena ni culpa por determinadas situaciones», recalca Prieto como objetivo principal de un curso que se programa a través de sesiones semanales para dosificar y que las participantes sean capaces de asimilar la cantidad de información de cada jornada de trabajo.