El Comercio

La construcción en los Chaplín avanza a buen ritmo y pronto se comercializará la segunda fase.
La construcción en los Chaplín avanza a buen ritmo y pronto se comercializará la segunda fase. / MARIETA

La construcción sigue en niveles mínimos y se mantiene solo con el tirón de la rehabilitación

  • En lo que va de año se han tramitado trece licencias de reforma de vivienda y dos para levantar edificios nuevos

La crisis económica sigue afectando duramente al sector de la construcción que, tímidamente, comienza a registrar niveles de actividad. El sector se encuentra en mínimos históricos. En el último año, comienza a producirse un cierto repunte, aunque con cifras muy lejanas a las que se registraban antes de 2007-2008.

Para hacerse una idea sirve el dato que en el primer semestre de este año se han tramitado sólo dos licencias para la nueva construcción de edificios de viviendas, cuando en todo 2015 los servicios municipales sólo gestionaron un permiso de estas características.

Los promotores han modificado la gestión del negocio y, hoy en día, es impensable que se construya vivienda nueva sin tener asegurada su venta previamente. Tan sólo se inicia una nueva promoción cuando se asegura la salida significativa de las viviendas. Es el caso de las viviendas en la manzana de los Chaplin, donde se construye la primera fase y, próximamente, se comercializará la segunda.

En este contexto, la rehabilitación es de las actividades que conceden un mínimo de aire a uno de los sectores más castigados por la recesión. Tanto en la vivienda colectiva como en la individual.

«Si yo pudiese elegir, construiría vivienda convencional, pero apenas existe demanda», señala el promotor Víctor Antuña, cuya empresa ha impulsado diferentes rehabilitaciones de viviendas en el centro histórico, con algunos proyectos en marcha como la recuperación de un edificio en la plaza de Carlos Lobo, el llamado edificio Atenea, y en Palacio Valdés.

«Existe un mercado concreto para este tipo de viviendas. Son personas que no valoran tanto la necesidad de tener el aparcamiento en el mismo edificio y prefieren las ventajas de vivir en el centro. También buscan una vivienda con unas características de diseño, son compradores que buscan otro tipo de viviendas», comenta.

Antuña reconoce que la rehabilitación implica una mayor complejidad administrativa. Pero que este esfuerzo se compensa con la posibilidad de «unas construcciones diferentes, en la que puedes aprovechar detalles que en la vivienda nueva sería más complicado», comenta.

La evolución de las licencias municipales demuestra que la rehabilitación muestra un comportamiento al alza. En todo 2015 se tramitaron 17 licencias de rehabilitación, sumando las de edificios (5) como las viviendas unifamiliares (12) y que la estadística municipal presenta junto con las ampliaciones. En el primer semestre de 2016, ya se han gestionado 13 licencias de estas características: nueve de edificios y cuatro en viviendas. De mantenerse el ritmo, este año se superará ampliamente el número de intervenciones para recuperar edificios.

Como se ve, con frecuencia se trata de intervenciones en viviendas unifamiliares, lo que permite un trato más directo entre el arquitecto y los propietarios. Es el caso del arquitecto David Olmos que, junto con Iria Coruxo, también ha intervenido en rehabilitaciones en Avilés como la recuperación de una casa de tres siglos en San Cristóbal. En ese caso concreto la intervención fue profunda, toda vez que el edificio se encontraba muy deteriorado.

«Toda rehabilitación es una oportunidad. Te permite dar vida a un edificio», reflexiona Olmos que señala como la normativa legal siempre marca las formas de trabajar del arquitecto.

«Rehabilitar no es necesariamente más caro que la construcción nueva. Siempre se aprovechan elementos existentes, lo que nos permite reducir la huella de CO2 de la vivienda», afirma el arquitecto.

Como profesional, el cambio más importante es en el uso de materiales que, en otros proyectos, apenas emplea y que demanda la propia construcción. «La relación con el cliente es idéntica que en una vivienda nueva. Hablas con él para conocer sus necesidades y respondes con las posibilidades que te ofrece la construcción», señala Olmos.

Además de la actuación sobre viviendas, en campos próximos a la rehabilitación se producen focos de actividad. Es el caso de las intervenciones en las fachadas, donde el sector encuentra en los últimos años un importante foco de actividad.

El pasado año se tramitaron 157 intervenciones en fachadas. En 2016, sólo hasta el mes de julio el numero de intervenciones fue de 63. Es una cifra baja, pero no se puede olvidar que en el último semestre del año se produce la convocatoria anual de subvenciones para el arreglo de fachadas del Ayuntamiento de Avilés. El plazo de presentación de solicitudes se cierra el próximo 30 de octubre. Por ese motivo, es de esperar que el número final de licencias se incremente.

La vivienda unifamiliar sigue en niveles parecidos, con actividad mínima. En 2015 se tramitaron siete licencias y en el primer semestre de 2016, tres.