El Comercio

Formación contra el discurso racista

Voluntarios de Médicos del Mundo, a punto de comenzar la visita a la exposición de Bauluz.
Voluntarios de Médicos del Mundo, a punto de comenzar la visita a la exposición de Bauluz. / MARIETA
  • Médicos del Mundo reúne a sus voluntarios en el Niemeyer en una jornada de trabajo, prolija en datos, contra la xenofobia

Formar e informar con datos para dotarse de recursos contra el discurso racista que Médicos del Mundo detecta cada vez más calado en amplios sectores de la sociedad. Fue el objetivo de la jornada que la ONG celebró ayer en el Centro Niemeyer con sus voluntarios a los que, por primera vez, reunió fuera de su sede, en Oviedo. La «puesta en común», como la definió la coordinadora de la organización en Asturias, Lola Menéndez, contó con la periodista Patricia Simón como guía y conductora de una experiencia no exenta de un componente lúdico.

En primer lugar, la quincena de voluntarios llegados desde distintos lugares de Asturias, visitaron la exposición 'Buscando refugio para mis hijos', del fotoperiodista Javier Bauluz, el prólogo perfecto para el debate y reflexión sobre la información que acerca de los refugiados recibe la sociedad y su reacción ante ella.

«Queremos, entre todos, identificar los prejuicios de la gente sobre los refugiados, sobre su religión, su país de origen, su edad y sexo, porque muchos se piensan que solo son hombres. Y desmontar, después, con datos todos ellos porque es importante, de cara al trabajo de sensibilización que los voluntarios tendrá que realizar la próxima temporada, que cuenten con información actualizada», explicó la periodista antes de comenzar la actividad.

«Nos vamos a preguntar de dónde viene la guerra de Siria, de la que ahora ya no se habla tanto. Primero el régimen de Bashar Al Assad cerró las fronteras a los periodistas, que solo podían entrar clandestinamente, y como esto también va por modas, ahora apenas tiene espacio en los medios». Pero, entonces, vuelve a aparecer una foto, la de Aylan, y a Patricia Simón le hace preguntarse «por qué no se han publicado las fotografías del uso de armas químicas de Al Assad contra la población. Si este conflicto hubiera tenido la cobertura mediática adecuada, quizás no habríamos llegado a la foto de Aylan». Porque la fotografía y el fotoperiodismo «está comprobado que cumplen una misión».

El análisis del contexto político y geográfico llega hasta Europa y el cierre de fronteras en algunos países que tuvo como escenario de pruebas, según Simón, las fronteras en Ceuta, Melilla, Andalucía y Canarias. «Nosotros llevamos dos décadas de maltrato con unos inmigrantes de los que nunca nos ha preocupado saber nada, ni de dónde vienen ni por qué».

Por eso ayer, «queremos poner rostros y cifras a los refugiados, un colectivo víctima de los recortes de Rajoy en el derecho de asilo, que solo les concede seis meses en un piso de acogida, el menor acceso a la formación y en unas listas de espera de muchos meses, incumpliendo la legalidad internacional en materia de derechos humanos», alertó.

El objetivo de toda la puesta en común: la lucha contra «un discurso racista, que parecía erradicado pero que cada vez se escucha más en la calle, y que empieza a parecer políticamente correcto».