El Comercio

El perro, ayer sobre el patio del colegio Palacio Valdés.
El perro, ayer sobre el patio del colegio Palacio Valdés. / LVA

Un perro causa alarma en el colegio Palacio Valdés tras morder a un hombre en la calle

  • La mayoría de los niños había entrado ya a clase para alivio de los padres, dado el tamaño del animal, del que se hizo cargo una madre hasta que llegó la dueña

Un perro escapado y nervioso entró ayer a primera hora en el patio del colegio Palacio Valdés tras haberse enfrentado a otro perro y haber mordido a su dueño en el exterior del recinto. Los padres que acababan de dejar a sus hijos en la puerta del colegio, y que habían escuchado el revuelo, se sorprendieron por el estado de excitación del animal, un cruce con mastín, y respiraron aliviados por la ausencia de niños en el patio. Fue una colaboradora de La Protectora, que estaba en ese momento en el patio, la que tomó las riendas de la situación y consiguió tranquilizar al perro pero, una vez más, se dio de bruces con la realidad: la administración no responde.

«Según entró en el patio, lo cogí para que no liara alguna. Siempre suelo llevar alguna correa en el bolso, pero ayer justo no tenía y pedí que fueran a comprar una a 'los chinos', mientras llamé a la Policía Local». Hizo la llamada de rigor. La que habría hecho cualquier ciudadano con recursos, aunque ella ya sabía que de poco le iba a servir. «Le referimos la situación a los agentes, pero como no hay una perrera a la que llevar al mastín, dijeron que ellos no se podían quedar a la espera de que llegara la dueña, que no tenían permiso y que no lo podían recoger», relata.

En realidad, el traslado a un supuesto albergue de animales hubiera sido temporal mientras llegase la dueña, con la que se estaba intentando contactar. La mujer solicitó el número al agente e inmediatamente llamó a la Guardia Civil, al Seprona, para saber qué hacer a continuación. «Sabíamos que acababa de atacar a un hombre. Aunque el perro se relajó conmigo. ¿Cómo íbamos a dejarlo suelto?», se pregunta la mujer.

La mañana avanzaba y después de una hora de gestiones, «no podía quedarme más tiempo, me tenía que ir», pero entonces llegó la dueña del perro.

No era la primera vez que esta colaboradora se tropezaba con ella. A finales de julio, el perro también se había escapado y había llegado hasta una sidrería de La Tabla. De aquella averiguó que tenía chip y fue lo que ayer pidió con insistencia a los agentes de Policía Local, ya que en un primer intento no habían dado con él. «Entonces (en julio), la dueña me dijo que tenía a dos perros, ambos atados en una finca sin vallar y que alguien se los soltaba». Asimismo, le transmitió que no se podía hacer cargo de ellos y que estaba intentando buscar un sitio donde dejarlos.

El perro volvió con su dueña, pero los antecedentes preocupan a los testigos. «Es un macho sin castrar, y aunque enseguida se tranquilizó, en un primer momento puede ser un poco agresivo», advierte la colaboradora de La Protectora. El tema del futuro albergue de animales abandonados, que la ley obliga a ciudades del tamaño de Avilés, volverá hoy al Pleno municipal.

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