El Comercio

José Luis García Arias ayer, en la puerta de la Quinta Pedregal.
José Luis García Arias ayer, en la puerta de la Quinta Pedregal. / NAVAL

Aumenta la tensión en la crisis familiar del Grupo Melca

  • La Policía Nacional interviene tras la llamada de José Luis García Arias por el intento de su hija de entrar a la Quinta Pedregal para realizar un inventario de sus bienes

La tensión se mantiene en la crisis abierta en el Grupo Melca y ayer vivió un nuevo episodio público después de que José Luis García Arias alertase a la Policía Nacional del intento de varias personas, entre ellas su hija, de acceder sin su autorización a la Quinta Pedregal, donde reside desde hace meses, de hecho llegaron a cortar la cadena con candado que impedía la apertura de la verja de acceso a vehículos al solar.

Como publicó este diario, José Luis García Arias dejó el domicilio familiar en Salinas a raíz del enfrentamiento con su esposa, Isabel Becerril Santos, y dos de sus hijos, Elena y Daniel García Becerril, sobre la gestión del grupo empresarial. En un primer momento, se trasladó al Hotel Villa de Avilés, propiedad de una de sus empresas. Posteriormente, decidió vivir en la Quinta Pedregal, que también pertenece a una de sus sociedades. Según explicó el propio García Arias a la puerta de su actual vivienda, firmó un contrato de alquiler y, desde entonces, reside en ella.

Como medida de seguridad, decidió asegurar con cadenas puertas como la verja de entrada de vehículos, toda vez que sus hijos disponen de sus controles de apertura. El descubrimiento de estar siendo vigilado durante las últimas semanas por detectives privados lo reafirmó en su decisión de protegerse.

«No más verbena»

El nuevo episodio se produjo durante la mañana del sábado, cuando José Luis García Arias se disponía a salir de su vivienda. Varias personas querían acceder a ella para inventariar el patrimonio existente en la finca. García Arias rechazó tal posibilidad, ya que «sólo entrarán en mi vivienda con una orden judicial». Después de irse, le advirtieron de que habían llamado a un cerrajero para acceder a la finca, lo que sucedió después de que rompiese la cadena.

Al enterarse, el empresario telefoneó a la Policía Nacional que acudió al lugar y tomó declaración de lo sucedido. Finalmente, el grupo que trataban de acceder a la propiedad, entre ellos su hija, desistió.

El nuevo episodio se suma a una serie de acciones judiciales que las dos partes vienen cruzando entre ellos desde hace semanas y que mantiene la tensión en el grupo empresarial. Ayer, García Arias lamentaba lo sucedido. «No más verbenas, van a hundir el grupo. Me duele más por el centenar de familias que dependen de él que por mí», comentaba con la esperanza de lograr recuperar en los tribunales el control del emporio empresarial que ha levantado en su carrera profesional.

La crisis en el grupo empresarial estalló el pasado 6 de mayo, cuando en consejo de administración de Cartera de Inversiones Melca, nombre oficial de lo que se conoce popularmente como Grupo Melca, los votos de Isabel Becerril Santos, Elena y Daniel García Becerril, revocaron a José Luis García Arias como administrador único de la sociedad. Éste sólo contó con el apoyo de su hijo Miguel García Arias.

Desde entonces, el gobierno de sociedad, de la que dependen 15 empresas y cuenta con 4 participadas, se encuentra bloqueado y pendiente de recursos judiciales.