El Comercio

Blas de Otero: la poesía humanista

Armando Arias leyendo la conferencia de Sabina de la Cruz y Fernando del Busto.
Armando Arias leyendo la conferencia de Sabina de la Cruz y Fernando del Busto. / MARIETA
  • El Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS homenajea al poeta vasco en el centenario de su nacimiento

  • Sabina de la Cruz, editora de las obras completas del escritor, asegura que «la poesía fue un imperativo moral con los derechos ciudadanos»

El espíritu de Blas de Otero llenó ayer el homenaje organizado por el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS con motivo del centenario del nacimiento del escritor, fallecido inesperadamente en 1979. Las palabras de Sabina de la Cruz, presidenta de la fundación que lleva el nombre del escritor, editora de sus obras completas y su viuda, hicieron posible que el público que llenaba el salón de actos del Centro de Servicios Universitarios se acercase a la obra de un escritor fundamental en la literatura española del siglo XX.

Lamentablemente, una enfermedad frustró la presencia de Sabina de la Cruz en Avilés, aunque remitió por correo electrónico una intervención que fue leída por Armando Arias, coordinador del Aula de Cultura, que patrocina Cafés Toscaf.

Previamente, ante un público que llenaba el salón de actos del Centro de Servicios, Rodrigo Alperi y Joaquín de la Buelga, integrantes de La Caravana del Verso, recitaron poemas de Blas de Otero, algunos tan conocidos como 'Pido la paz y la palabra', pero también versos menos divulgados y que sirvieron de presentación.

Cuando yo muera

Antes de leer la conferencia de Sabina de la Cruz, remitida bajo el título de 'Cuando yo muera', Armando Arias extractó un artículo de Juan Carlos Mainer que glosaba la importancia de Blas de Otero como parte de una generación de autores que rompieron la dinámica intelectual del franquismo y contribuyeron a la restitución de la modernidad en la cultura española.

Sabina de la Cruz inició su texto elogiando Avilés y lamentó no poder acudir a la charla. Tras ello, recordó como conoció a Blas de Otero, en 1961, del que rápidamente se enamoró: «Era un hombre atractivo, que hablaba poco, pero eso le daba más encanto y un cierto misterio... ¡Y escribía tan impresionantes poemas!»

Años más tarde, volverían encontrarse en Madrid, cuando ella concluía Filología Románica y el amor revivía, aunque, cabe la duda de que «acaso no estaba muerto».

Tras estas confesiones, Sabina de la Cruz centró sus palabras en Blas de Otero. «Fue poeta desde niño», afirmó, aludiendo a dedicatorias en verso que escribía a sus compañeros de clase.

De la Cruz recordó como la poesía religiosa de Blas de Otero evolucionó hacia una temática existencialista «con versos de tal perfección y hondura que despiertan el interés de los principales nombres de la crítica poética». Así, Dámaso Alonso prologará en 1958 'Ancia'.

La preocupación existencial del escritor le llevará a una poesía social a raíz de su estancia en París donde contacta con otros exiliados españoles. Blas de Otero emprendía un nuevo camino que llamaba «poesía histórica. En estos poemas se percibe la dimensión completa del ser humano: la del ser social y, a la vez, la íntima y existencial».

En una España sufriendo una posguerra durísima, en un país sin libertad, el joven poeta se hace «eco de la mayoría a quien se quería silenciosa». Sabina de la Cruz rechaza, sin embargo, la etiqueta de poesía social. «La poesía fue para él un imperativo moral e histórico en un tiempo en que los derechos de los ciudadanos, e incluso sus vidas, fueron violados. La defensa de los oprimidos, la lucha por la libertad y la justicia no pertenecen a una ideología determinada; son imperativos morales que sintió en su propia carne», afirmó.

La presidenta de la fundación dedicada a preservar la obra de Otero también destacó la «independencia del escritor». La evolución en las distintas etapas de su obra nunca implicaba una ruptura, sino que era producto de sus «experiencias vitales y, por supuesto, por los propios cambios que ocurrían en el panorama literario internacional». En ese recorrido vital, una palabra, señala la conferencia, fue clave: «humano».

Sabina de la Cruz también destacó otra característica, como es «su gran sentido del humor», un rasgo no muy apreciado y que ella destaca en sus últimas creaciones. «Siempre fue un hombre libre. Y a la libertad y la dignidad consagró su vida y su obra. Por la justicia que merecen todos los pueblos alzó su voz», afirmó Sabina de la Cruz.

Tras la lectura de la conferencia de Sabina de la Cruz, el periodista Fernando del Busto habló sobre los escritores de la generación del 50.