El Comercio

Llano Ponte sigue siendo 'Zona Cero'

Al levantar las tapas del alcantarillado y saneamiento los comerciantes se encuentran las tuberías completamente tupidas.
Al levantar las tapas del alcantarillado y saneamiento los comerciantes se encuentran las tuberías completamente tupidas. / Marieta
  • La magnitud de los daños hace que la normalidad no haya vuelto cinco días después de las inundaciones | Malestar por la lenta reacción y por la falta de limpieza de los sumideros en donde se acumulan todo tipo de restos

Ha pasado cinco días desde que se produjeron las inundaciones de Llano Ponte y la normalidad sigue sin llegar a la calle. Todos los comercios de la zona ofrecen el mismo panorama: abiertos entre desperfectos que tratan de reparar. Pero, sobre todo, sus propietarios siguen mostrando la angustia de que en cualquier momento se repetirá. Porque, si de algo están convencidos todos los afectados es de que Llano Ponte volverá a inundarse.

Y aunque ayer se seguía culpando a la glorieta de la plaza de Los Oficios, aparecían nuevos elementos en donde poner el foco, como la falta de limpieza de los sumideros. Celestino Rodríguez, de 100 Tiendas Hogar, levantaba las tapas delante de su negocio y se indignaba ante el escenario. En uno de ellos, aparecía una masa de barro y cartón tupiendo una tubería y una rata muerta. Otro se encontraba mediado de agua. «Debe estar tupido en alguna parte porque no desagua», comentaba. Tres horas después de haber llamado a Aguas de Avilés veía como su alerta no era atendida. Resultaba comprensible su desesperación y temor a una nueva inundación.

El mismo malestar que expresaba el fotógrafo Javier Granda con todo su estudio levantado. «Estoy esperando a que sequen las cámaras para ver el material que he perdido. Este año no espero al seguro, ya empecé a arreglar», comentó. Como los demás comerciantes, aunque se van haciendo valoraciones de los daños nadie espera que las aseguradoras respondan rápidamente y eso también crea especial angustia ante la incertidumbre sobre el futuro del negocio. Aunque el Ayuntamiento había mostrado el pasado viernes su intención de ofrecer información al respecto a través de internet, ayer, la web municipal aún no había subido la información sobre el Consorcio de Seguros y la tramitación de ayudas de emergencia.

Mientras tanto, los comerciantes siguen esperando respuestas de sus propios seguros. En Sypsa, sufrieron daños en los equipos informáticos, pérdida de materiales y desperfectos en el local. «Aún no hemos terminado de valorar todo», comentan mientras compaginan el arreglo del establecimiento con la atención al público. Son frases repetidas a lo largo de toda la calle.

Miles de euros de pérdidas

«Todavía no sabemos el alcance de los daños, pero serán miles de euros, hemos perdido muchos medicamentos», explicaba Silvia López Alaiz, farmacéutica titular de la Real, mientras enseñaba las bolsas de basura con todos los productos que iba a tirar. El viernes por la mañana abría sus puertas después de muchas horas de trabajo. Un esfuerzo que ha sido generalizado. En Lunares, Camino González recuerda como el jueves por la noche, ante la previsión de lluvias y una nueva pleamar en la madrugada, optaron por dejar en alto todas telas de su local. Y son cientos de paños.

Agotamiento, angustia, malestar, indignación... Son los sentimientos que se respiran en la calle cinco días después de las peores inundaciones vividas en esta zona.

Rosa María Díaz Sotres, de Poliortos, cree que tardarán varias semanas antes de evaluar todos los perjuicios. «Estamos viendo qué cosas se pueden recuperar o pueden asumir las casas», comenta. El taller es la parte más castigada, «aún hay humedad». La situación económica no permite cerrar y todos centran los esfuerzos en volver a la normalidad, pero la envergadura de las inundaciones y los daños lo complica. En la peluquería N&C Nuria Mina y su equipo no cerraron, se quedaron trabajando para limpiar los restos del agua «sucia y marrón» que azotó a todo el bajo. «No hemos parado de limpiar al tiempo que trabajamos», comenta. «Lo peor fue el agua que salía del bote sinfónico, fue la que causó más daño», afirma, aunque todavía le queda por conocer los daños en el solarium y equipos eléctricos. Hay máquinas que al levantarse aún gotean.

Y sus vecinos, en la Librería LlanoPonte siguen sin recuperar el negocio porque el ordenador no funciona, «he tenido que tirar unos 300 libros. Pero luego está toda la venta que no haces. El 80% de mis operaciones se hace por Internet y estoy sin ordenador desde el viernes», explica el propietario.

En toda la calle, María Martínez, de Frutas 44, es una de las que mejor parada salió, reconoce que en esta ocasión logró evitar los daños y espera tener la misma suerte la próxima vez. Y es que todos los comerciantes comparten la sensación de que el episodio del jueves no es un hecho aislado. Como sucede en Deportes Pardo, que ven como sigue rezumando agua sucia del suelo mientras los muebles y las paredes muestran los efectos del agua. Los daños aún no se han valorado y se calcularán en las próximas semanas.

Sin vender varios días

Enrique Fernández Díez, de Carnicería Kike, señala que en su caso los mayores daños no fueron por el agua sino por el corte eléctrico. «Estuvimos cinco horas sin luz y eso rompió la cadena de frío de la carne. Hay material que tendremos que tirar», comenta.

Rafael Román, de la cafetería El Molinillo, asegura que los mayores daños fueron «estar cerrados, sin poder vender un día. Con lo difícil que está la situación, estar sin vender un día siempre es complicado». A la espera de la visita del seguro, los mayores daños se concentran en el suelo y algo de material. «Pero lo peor fue la falta de apoyo durante el jueves. Ver el agua como subía, con personas con crisis de angustia y que no apareciese nadie, ni la Policía Local ni bomberos. Eso fue lo más duro».

Xinjun Liang, del bazar J&L, es de los comercios que casi ha recuperado la normalidad «después de estar cerrado durante tres días». Durante ese tiempo, trabajó durante la mañana y la tarde con un amigo para lograr recuperar la normalidad. Valora los daños sufridos en unos 12.000 euros.

La situación en Llano Ponte todavía parece que tardará semanas en volver a la normalidad. El malestar inicial que transmitían los comerciantes la pasada semana todavía perdura porque se sienten «olvidados, solos ante una situación de urgencia» que cada uno está tratando de solucionar puertas adentro como mejor puede para sacar a flote de nuevo su negocio.

Temas