El Comercio

La Audiencia juzgará mañana a cuatro acusados de vender hachís

  • La Policía Nacional ha detenido a dos marroquíes por robar una cartera y un móvil a un joven. Un testigo que vio la escena avisó al 091

Cuatro varones, de nacionalidad marroquí y con residencia legal en España, deberán responder mañana en la Audiencia Provincial por un delito contra la salud pública por venta de hachís que les atribuye la Fiscalía del Principado.

El Ministerio Fiscal sostiene que los acusados se dedicaron, entre el 28 de febrero y el 16 de abril de 2012, a vender hachís en dos bares de Avilés, uno en la avenida de Cervantes y otro en la calle de Fernando Morán. En uno de ellos la venta se hacía a chicos jóvenes, «dado que (el local) se encontraba a escasos cien metros de dos institutos».

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que no causan grave daño a la salud, por lo que solicita que se condene a cada uno de los acusados a seis años de prisión y una multa de 1.600 euros.

También marroquíes son los dos detenidos por la Policía Nacional, ambos con antecedentes policiales, que fueron atrapados gracias a la colaboración vecinal tras haber robado a un joven su cartera y el teléfono móvil.

Los hechos ocurrieron en una madrugada reciente cuando los detenidos se acercaron a la víctima y mientras uno la sujetaba, el otro el sustraía los efectos antes mencionados. Salieron huyendo del lugar, pero un transeúnte que presenció los hechos llamó al 091 que envió una dotación radiopatrulla a la zona. Los agentes localizaron a los hombres, con los objetos robados en su poder.

Al comprobar su identidad, se supo que ambos habían sido detenidos con anterioridad. Una vez más, pasaron a disposición judicial.

El capítulo de sucesos recientes se cierra con la detención de otra persona, un vecino de Avilés del que no se han facilitado más datos, que «de forma reiterada y continuada en el tiempo» identificó a un tercero como conductor de su vehículo, con el que cometió distintas infracciones de tráfico.

El chanchullo se destapó cuando las multas por estas infracciones llegaron a la persona de la que él estaba usurpando la identidad. La Dirección General de Tráfico comprobó que todas procedían de un vehículo que, en principio, nada tenía que ver con él. Interpuesta la correspondiente denuncia ante el Cuerpo Nacional de Policía, los agentes dieron con el autor de la falsificación, al que abrieron atestado policial. No tenía antecedentes.