El Comercio

«El miedo empieza por la noche»

Javier Losada y Miriam Menéndez, nuevos vecinos de La Luz.
Javier Losada y Miriam Menéndez, nuevos vecinos de La Luz. / JOSE PRIETO
  • Los vecinos coinciden en que por el día se vive con tranquilidad en La Luz y reclaman más medidas de control a última hora

La Luz es un barrio tranquilo y agradable durante el día. Los vecinos pasean y charlan animadamente tanto en las terrazas de los bares como en las zonas de ocio y en las mismas aceras, y comparten impresiones y anécdotas. No hay ninguna sensación de inseguridad sino, incluso, más bien todo lo contrario. «Yo tengo todo el día las ventanas abiertas y nunca me pasó nada», cuenta Arancha Santos, una de las vecinas de toda la vida.

Las cosas empiezan a cambiar a la puesta de sol. «Por la noche salen los gatos», bromea José Vicente González, propietario de un quiosco en el barrio desde hace alrededor de un año. Él, de momento, no ha sufrido ningún percance salvo una gamberrada, pero también es cierto que ha tomado la precaución de instalar una cámara de seguridad en su negocio para evitar que le ocurriese lo mismo que a otros comerciantes de la zona. «Lo cierto es que todas estas cosas dan un poco de miedo», cuenta.

Sus sensaciones son compartidas por muchos vecinos, que temen lo que pueda ocurrir por las noches, sobre todo después de los últimos acontecimientos. «Nosotros ya no dejamos el coche aparcado en la calle, sino que lo hemos llevado a un sitio más seguro», confiesan Javier Losada y Miriam Menéndez. Ellos apenas llevan dos meses viviendo en el barrio, pero ya se han visto obligados a tomar algunas precauciones estos días.

Todos piden ese incremento de la vigilancia policial que ayer mismo comprometió la alcaldesa, y lamentan que el barrio esté un tanto desatendido. «Por el día sí se ve algún coche, pero a partir de las diez ya no pasa ni uno», aseguran. «Deberían preocuparse más de estas cosas y menos de las multas, que de esas sí ponen muchas», lamenta Edgar Díez.

«La gente dice que sabe quiénes son, pero luego no les denuncian, y la sensación de inseguridad es total», indica Loli Estévez. Ella también ha tomado alguna medida últimamente, como dejar de sacar a pasear a los perros por la noche, como acostumbraba a hacer hasta hace poco. «No sabes lo que te vas a encontrar, y ante eso prefiero quedarme en casa», dice. Se atreve incluso a proponer realizar patrullas ciudadanas como una forma de amedrentar a los delincuentes. «Si hay que hacerlas, se harán, pero hay que organizarse», dice.

Los vecinos saben que hay zonas especialmente conflictivas, como por ejemplo el aparcamiento del centro de salud, donde muchos vehículos ya han sufrido daños como roturas de parabrisas o robos de ruedas. «No me importaría que pusieran ahí cámaras de vigilancia pero, sobre todo, que lo iluminaran mejor», dice una vecina.

Los objetivos parecen ser los negocios y los coches. Por lo demás, los habitantes de La Luz viven relativamente tranquilos, a la espera de que logre identificarse a los causantes de tantos destrozos, que creen que «no pueden ser del barrio», y se ponga fin a estos sucesos.