El Comercio

El año en que Avilés no tuvo puerto

El vapor 'Cabo de Palos' naufragó el 31 de julio de 1911 y bloqueó el acceso a la ría hasta el 29 de septiembre de ese mismo año.
El vapor 'Cabo de Palos' naufragó el 31 de julio de 1911 y bloqueó el acceso a la ría hasta el 29 de septiembre de ese mismo año. / LVA

Cuando el 1 de agosto de 1911 LA VOZ DE AVILÉS salió a la calle, el naufragio que había tenido lugar el día anterior en la entrada de la ría no parecía una noticia destacada. La política agitaba la ciudad y una de las polémicas tenían que ver con un cementerio de animales que se encontraba entre Las Meanas y el Quirinal, oficiosamente amparado por el Ayuntamiento y en un terreno no muy alejado de las viviendas, a donde se llevaban a enterrar «perros, gatos y burros».

El fútbol era otro de los protagonistas aquellos días. Este deporte ya era muy popular, aunque todavía no había una estructura federativa asentada. Es por ello que el Sport-Team Avilesino se quejaba de haber quedado excluido de una suerte de campeonato regional debido a no estar federado, a pesar de que los principales equipos de Gijón y Oviedo tampoco lo estaban y, en cambio, sí participarían.

El naufragio de un vapor el día anterior venía reflejado como una noticia más. Se señalaba que el lunes a las seis de la tarde, después de haber «tocado una de las peñas próximas a la entrada de la dársena», y que había provocado una gran vía de agua, el vapor de la Compañía Ibarra, de nombre 'Cabo de Palos', se había hundido a la entrada de la ría.

En aquel momento todo el mundo se felicita por el pronto salvamento y la recuperación de gran parte de la carga. Sin víctimas, la primera noticia publicada sobre el hundimiento del 'Cabo de Palos', atendiendo a las distintas versiones recogidas, vaticina que pronto se recuperará el barco.

Sin embargo, a partir del 3 de agosto el asunto empieza a preocupar. Casi una semana después el vapor sigue atravesado en la entrada de la ría y el tráfico está bloqueado. Todos los asuntos de la villa pasan a un segundo plano y saltan las alarmas sobre las repercusiones que este incidente podría tener sobre el comercio.

El domingo 6 de agosto el 'Cabo de Palos' «sigue atravesado en todo lo ancho del canal». La prensa exige responsabilidades a la compañía armadora, ya que el puerto es el epicentro de la riqueza de Avilés. El día 8 de agosto 'El Diario de Avilés' abre con el titular: '¡Sin puerto!'. Desde entonces, este titular se repetirá de manera ininterrumpida durante las semanas en que se mantenga la ría bloqueada. Y los editoriales de este periódico serán cada vez más duros. Contra la compañía, contra el Ayuntamiento y contra el Gobierno central. Ninguno parece dar soluciones, ninguno parece asumir responsabilidades, y esto está provocando que los buques no puedan entrar en el puerto y tengan que ir hasta Gijón. Por otra parte, se insiste que este hecho puede muy pronto provocar que la industria de la ciudad se resienta y personas humildes pierdan su trabajo. Cierto es también que este asunto será utilizado como arma arrojadiza política y que explican determinados titulares de la prensa de aquella época.

Hundimiento

El enfado es rotundo cuando pronto se sabe que el 'Cabo de Palos' seguirá allí, al menos hasta mediados de septiembre. Ya no se desdeñan teorías que apunta a intereses más o menos oscuros, los cuales permitirían explicar que la ciudad permanezca sin puerto durante tanto tiempo. Razonable era pensar que el principal beneficiado de aquel naufragio y de su no pronta resolución estaba siendo Gijón, a donde ahora se dirigían los barcos que anteriormente hacían su escala en Avilés.

De cualquier forma, las semanas iban pasando y el 'Cabo de Palos' aún estaba atravesado en la ría. Llegaron las fiestas de San Agustín, polémicas por la organización de los festejos, una vez más, como tantas en la historia de la villa, y ya no cabía duda de que habría que esperar a septiembre para resolver el problema que ya era analizado con absoluta gravedad para los intereses avilesinos.

Llegados a septiembre, se intentó que los buzos redujeran el barco a chatarra, pero hubo problemas técnicos que impidieron que esta solución fuera la idónea para acabar con el bloqueo. Así que, finalmente, se decidió que hundir al 'Cabo de Palos' con explosivos sería la única forma de acabar con el problema. Y así se hizo.

Con todo, hasta el 29 de septiembre no se consideró que el bloqueo total o parcial de la ría había terminado.

Dos meses de bloqueo habían provocado que la actividad del puerto ya no fuera la misma y ello había tenido repercusiones en la economía de la ciudad. Por otra parte, preocupaba mucho que el prestigio del puerto avilesino hubiese quedado dañado por cuanto que para los intereses de la villa la mala reputación podía ser algo letal, no en vano, barcos que antes tenían Avilés como punto de descarga ahora habían cambiando su destino hacia Gijón.

Al final la actividad portuaria se fue recuperando poco a poco. El 'Cabo de Palos' continuó en el fondo hasta los años sesenta en que todos los pecios de la ría y alrededores fueron desguazados y retirados. Hasta entonces, durante cincuenta años, había seguido siendo un obstáculo desde el fondo de la ría que los barcos que entraban debían de tener en cuenta. A día de hoy, el ancla del 'Cabo de Palos' se encuentra en el Museo de Anclas Philippe Cousteau de Castrillón. Un recuerdo digno para el barco que en 1911 dejó a Avilés sin su puerto durante dos meses.