El Comercio

Los sindicatos exigen a los liquidadores de Melca estabilidad en las empresas

Los liquidadores de Melca acceden al último consejo ante la mirada de trabajadores de las empresas del grupo.
Los liquidadores de Melca acceden al último consejo ante la mirada de trabajadores de las empresas del grupo. / MARIETA
  • «Si la familia anda a navajazos es su problema. El nuestro es el empleo, y los talleres de Arside solo tienen trabajo para un mes», advierte UGT ante una próxima reunión

Los sindicatos tienen previsto reunirse la próxima semana con los liquidadores del Grupo Melca con el fin de conocer la situación de las empresas que integran la sociedad a raíz de la fractura en dos abierta en el seno de la familia propietaria de la totalidad del accionariado. El fundador, José Luis García, y su hijo Miguel, poseedores de un 47%, han sido desposeídos de todas sus atribuciones por la otra parte, formada por su esposa, Isabel Becerril, y sus otros dos hijos, Daniel y Elena García Becerril. Desde entonces el primero figura como liquidador de Cartera de Inversiones Melca S. L. 'En liquidación', la matriz, y su hermana y su madre como administradoras de las distintas sociedades. En otras palabras, tomaron el control absoluto del grupo reduciendo a la otra parte a la mera condición de accionistas.

Las tensiones familiares amenazan con llevar al grupo a la extinción y según los sindicatos las consecuencias comienzan a ser palpables. Aseguran que la actividad ha comenzado a descender, en algunos casos de forma vertiginosa. Los dos talleres de Arside Construcciones Mecánicas, en Avilés y Mieres, «solo tienen carga de trabajo para un mes», advierte Javier Campa, responsable de la Federación del Metal, Construcciones y Afines de UGT Asturias. «Nosotros no vamos a entrar en cuestiones internas de la familia. Si andan a navajazos es su problema, el nuestro son los puestos de trabajo. Que no jueguen con el empleo. Queremos que nos digan cuál es la situación real de las empresas y cuáles son sus planes de futuro. Eso es lo que tienen que explicarnos en la reunión», exige.

Lejos de amainar, la tormenta familiar se recrudece. Elena García Becerril trató de acceder recientemente a la Quinta de Pedregal, en la calle homónima, sede de algunas de las empresas del grupo y residencia actual de su progenitor. Junto a otras personas llegó a forzar el portón de la finca pese a que minutos antes José Luis García Arias, su padre, le había dicho que sólo le permitiría entrar si mostraba la correspondiente orden judicial. Al enterarse de lo que sucedía el empresario, fundador y alma máter del grupo, que en ese momento se había ausentado de la vivienda, telefoneó a la Policía Nacional, que se personó y tomó declaración de lo sucedido. Finalmente su hija y quienes la secundaban abandonaron su actitud.