El Comercio

José Luis García Arias, fundador de Melca.
José Luis García Arias, fundador de Melca. / MARIETA

«Advertí a los sindicatos de que Melca quedaba en manos de un tonto, una loca y una ignorante»

  • «Les dije que acabaría disolviéndose y pensaron que era un problema familiar, cuando es societario. No hicieron nada y ahora es tarde»

  • José Luis García Arias insiste en que «el futuro del grupo es la extinción»

«Avisé a los sindicatos y a los comités de empresa de que el grupo acabaría disuelto porque su gestión iba a estar en manos de un tonto, una loca y una ignorante. No hicieron nada, y ahora ya es tarde. No hay marcha atrás. El Grupo Melca está abocado a la extinción y sus empresas a la venta o al cierre, y dada la situación del mercado y la estructura de las propias empresas la primera de las opciones no parece sencilla, ni mucho menos rentable».

José Luis García Arias, fundador y alma máter del Grupo Melca, no se anda con rodeos. Deja muy claro que se refiere a sus hijos Daniel y Elena García Becerril y a su esposa -ahora están separados- Isabel Becerril. Con un 53% del accionariado los tres controlan Cartera de Inversiones Melca S. L. 'En liquidación', la matriz, tras revocar en una junta de accionistas a García Arias de su cargo de administrador general. La medida, adoptada por la mayoría accionarial, fue ratificada por el Registro de lo Mercantil, que desposeía al fundador del grupo y a su otro hijo, Miguel, hasta entonces apoderado general, de todas sus atribuciones. Entre él y su padre, al que se mantiene fiel, suman un 47%, minoría.

García Arias pone otro nombre sobre la mesa. Eduardo Suárez, «el contable. Es el artífice de todos esto, el traidor de siempre, el que dirige y el único qué puede arreglarlo. ¿Cómo? Pues marchándose». Las contundentes declaraciones del fundador del Grupo Melca se producen un día después de que Javier Campa, responsable de la Federación del Metal, Construcciones y Afines de UGT Asturias, advirtiese en LA VOZ DE AVILÉS de que algunas de las empresas del grupo solo tienen carga de trabajo para un mes y anunciase que los sindicatos tienen previsto reunirse esta semana con el liquidador, es decir, con Daniel García Becerril, para que le exponga la situación. «Nosotros no vamos a entrar en cuestiones internas de la familia. Si andan a navajazos es su problema, el nuestro son los puestos de trabajo», dijo Campa.

García Arias rebate que el sindicalista «no entiende nada. Esto es un problema societario. Que los socios sean o no familiares es irrelevante. Si acaso, lo hace más crudo, nada más. Y no andamos a navajazos. La cuestión es que hay discrepancias en el seno de la sociedad y que los sindicatos ya no pueden exigir nada a Melca. Tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar». Lo explica. «Hace tres meses, antes de que todo saliese a la luz pública y de que los otros -en referencia a su esposa y a sus hijos Daniel y Elena- tomaran el poder, les dije a los sindicatos lo que iba a suceder, que el grupo acabaría disolviéndose. Lo atribuyeron a un problema familiar cuando es societario y no hicieron nada. No sé por qué no tomaron partido cuando hay que tomarlo, al principio, pero ahora ya es tarde. La situación es irreversible», subraya.

José Luis García Arias no alberga la menor duda de que «el presente y el futuro del Grupo Melca es extinguirse. Los pasos previos, que son la disolución y la liquidación, ya se están dando, e inexorablemente conducen a la extinción de Cartera de Inversiones Melca 'En Liquidación' y de todas sus filiales». Como causas, esgrime «la desconfianza de clientes, proveedores, bancos y trabajadores. Nadie va a confiar en una empresa en disolución, y los sindicatos ni pueden, ni podrán hacer nada por evitarlo. Tuvieron su oportunidad el 25 de julio, cuando dieron la espalda a los trabajadores, y ahora ya es tarde. Además, vuelven a equivocarse de interlocutor. Que hablen con Eduardo Suárez».

El fin del proceso de liquidación «consiste en repartir entre los socios el patrimonio resultante después de haber cobrado las deudas pendientes y pagado las de la empresa. Es lo que dice la Ley. Durante este período Cartera de Inversiones Melca 'En Liquidación' mantiene su personalidad jurídica como empresa, pero la actividad normal está paralizada y no se puede reactivar. Su nuevo objeto social es hacer las operaciones necesarias para liquidarla».

El primer paso «es hacer un inventario y un balance de situación económica desde el día de la liquidación, el 25 de julio. Ese día Daniel (uno de sus hijos) se autonombró liquidador con un artificio notarial. No lo nombró nadie, no existió junta. Lo hizo de forma ilegal, y la registradora cometió un presunto delito de prevaricación. Los otros tres -su esposa, su hija y el contable- figuran como apoderados. Antes lo llevaba yo solo. Era el único que cobraba sueldo, pero ahora, como se han repartido las sociedades, todos tienen sueldo».

García Arias insiste. «Las operaciones de liquidación consistirán en velar por la integridad del patrimonio de Cartera de Inversiones Melca 'En Liquidación'. Eso es lo que tiene que hacer el liquidador, cobrar las deudas concluyentes, pagar las suyas y vender todos los bienes de la empresa, también los de las filiales y participadas. Solo podrían subsistir si se vendiesen como unidades productivas. Si no, tendrán que trocearlas y vender las máquinas por un lado y los muebles por otro, y como consecuencia despedir al personal».

Deudas con la matriz

El fundador de Melca subraya una vez más que «dada la situación del mercado y las deudas que tienen» vender las empresas como unidades productivas «se antoja imposible». Cartera de Inversiones Melca 'En Liquidación' «ha hecho desde 2004 de banco de todas las filiales y participadas. Las sociedades no tienen tesorería, deben dinero a Cartera, y si opta por exigirles la deuda, empezarán a caer una detrás de otra. No podrán pagar», augura.

García Arias sostiene que el liquidador y los apoderados «están haciendo otra cosa. Exigen deudas a algunas de las empresas participadas y sin embargo se lo prestan a otras. Eso no se entiende, o liquidan, o no liquidan, y su función es liquidar. No es una opción, es un imperativo. La única forma de retrotraer la operación de liquidación es que se ponga de acuerdo el 100% del capital, cosa que no se ve que pueda suceder -él tiene el 47%- o que una parte compre a la otra. Sin el 100% no hay nada que hacer. Hay que transformar en dinero todo lo que tiene Cartera y sus filiales y vender todas las empresas del grupo, y el que quiera comprarlas tendrá que pagar el precio de mercado».

Por último, recuerda que «tienen tres años de plazo, más uno de prórroga, para liquidar la totalidad del grupo, y dadas las circunstancias se antoja absolutamente imposible. Es inexorable. El presente y el futuro del Grupo Melca es la extinción».