El Comercio

El contable afirma que las facturas de la compraventa de vehículos eran reales

  • Los diez acusados por supuesto fraude fiscal al adquirir coches en Alemania y venderlos en Avilés niegan los hechos en la primera sesión del juicio

La Fiscalía y la Abogacía del Estado creen que diez personas, entre ellas C. L. G. y J. L. S., administradores de un concesionario de Avilés, y T. H., el intermediario que compraba coches en Alemania para ser vendidos en España, defraudaron a Hacienda cerca de medio millón de euros al expedir, supuestamente, documentos falsos en estas peraciones de compraventa. Ellos, los acusados, negaron los cargos durante la primera sesión de un juicio penal celebrado en Avilés en el que la petición de penas va de los cuatros años de cárcel y multas por valor de lo defraudado a un año de prisión y multa de 280.000 euros para los otro siete que, de una u otra forma, habrían participado en el proceso.

El foco se puso sobre T. H., el ciudadano alemán que aseguró que no había tenido nada que ver con estas supuestas operaciones de falsedad documental. «Yo conseguía los vehículos en Alemania porque soy alemán y conozco bien ese mercado», afirmó. T. H. habría comprado vehículos que luego se vendían en el negocio de C. L. G. y J. L. S. sin, supuestamente, repercutir el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Sobre este particular declaró el asesor fiscal y contable de la pareja desde 2008, dos años después de que la Agencia Tributaria les hubiera abierto un expediente. Explicó que se habían puesto en contacto con él para «rehacer la contabilidad de la empresa porque se habían detectado algunas incongruencias», respondió a preguntas de la Abogacía del Estado.

Expuso que los problemas que originaron el expediente de la Agencia Tributaria habían sido motivados porque «en la contabilidad aportada inicialmente no se desglosaba o identificaba qué bastidores o matrículas correspondían con los impagos. Ante las dudas de Inspección, rehicimos toda la contabilidad». Y así resultó, según su declaración, que se pudieron presentar todas las facturas para justificar el impuesto de sociedades, pero no para el del IVA, que «solo se regularizó una parte pequeña». La explicación a esto viene porque «digamos que el impuesto de sociedades es menos formal que el IVA», pero «las facturas que la Agencia Tributaria había dado por falsas son las que luego se dieron como buenas para el impuesto de sociedades porque correspondían a operaciones reales. De hecho, si no fuera así, estaríamos aquí también hoy por el impuesto de sociedades y no solo por el IVA», añadió.

Respecto a si figuraba en esa contabilidad un préstamo concedido a los administradores del concesionario, respondió negativamente. «No aparecía como tal sino como cuenta corriente de los socios», dijo.

Los otros dos testigos que declararon ayer fueron un socio del intermediario alemán T. H. y el profesional que se encargaba de las transferencias de los vehículos vendidos por C. L. G. y J. L. S. El primero dijo desconocer si tenían permiso para comprar vehículos en el extranjero porque no lo hacían directamente, sino a través de una empresa. «Yo solo era un administrador, prácticamente el socio capitalista», aseguró tras reconocer que había concedido varios préstamos a los administradores del concesionario avilesino para la adquisición de stock «por las circunstancias» (problemas de liquidez). «Ellos me hicieron un favor y yo se lo devolví», añadió.

El último testigo certificó la normalidad de todas las transferencias. «No había ninguna diferencias en las transferencias que hacía con los diferentes proveedores», afirmó.