El Comercio

La Banda de Música se divide

Una actuación de la Banda de Música de Avilés en el quiosco del parque de Ferrera.
Una actuación de la Banda de Música de Avilés en el quiosco del parque de Ferrera. / MARIETA
  • Varios socios denuncian «autoritarismo y expulsiones» no acordes a los estatutos

  • Al menos tres músicos fueron obligados a irse de la formación por negarse a abonar los 250 euros que costaba el nuevo traje impuesto por la junta

Hace ahora alrededor de año y medio que la Banda de Música de Avilés renovó a su junta directiva, después de que durante los 26 años anteriores hubiera estado liderada por José María Lorenzo. Los nuevos mandatarios comenzaron a llevar a cabo algunas nuevas iniciativas, como la recuperación de los conciertos en los quioscos de música de los parques Ferrera y El Muelle, y también se enfrentaron a la tarea de celebrar por todo lo alto el 125 aniversario de la formación, una de las más antiguas de toda Asturias. Sin embargo, buena parte de sus decisiones no han sido del agrado de toda la asociación y han comenzado a sembrar la polémica.

Una de las medidas más controvertidas fue la imposición de un nuevo traje que los músicos deberían llevar durante sus actuaciones. El vestuario renovado para cada miembro tenía un precio de 250 euros, que debían abonar los propios instrumentistas. Aunque luego contó con una ayuda que logró rebajar esa cantidad, inicialmente se pidió a la gente que adelantase el dinero, algo que en algunos casos no era posible por lo elevado de la cifra. «Yo, en mi caso, no podía asumir ese gasto, y entonces me echaron del grupo que teníamos en 'whatsapp' y me dijeron que tenía que irme de la banda», denuncia uno de los músicos que fueron expulsados.

En su misma situación hay al menos otras dos personas, que bien no podían soportar el pago de esa cantidad o bien no estaban de acuerdo con realizar una inversión para una actividad que se realiza de forma amateur y que no reporta ningún beneficio económico a los músicos de la banda avilesina. «Nos daban la opción de pagar y seguir tocando o, si no, dejar la agrupación», cuenta otro de los afectados, a quien no le parecía una postura «nada coherente», sobre todo teniendo en cuenta que los socios ya satisfacen una cuota anual, actúan gratis y, en los casos en los que residen fuera de Avilés, también satisfacen de su bolsillo los costes de los desplazamientos.

En el Reglamento de Régimen Interno de la Banda de Música avilesina hay todo un capítulo dedicado al vestuario, en el que se especifica cómo deben ser los uniformes de invierno y de verano y algunas prohibiciones, como el uso de zapatillas deportivas y sandalias, lo mismo que bolsos y bandoleras. Sin embargo, en el reglamento sólo se hablan de colores y largos de las prendas, además de pedir «seriedad en el vestir». El texto explicita que «la junta directiva podrá impedir la actuación de un músico que no cumpla con esas normas básicas de vestuario», pero solo habla de eso, de impedir actuaciones, no de expulsar de la banda a quien no cumpla con unos criterios de vestuario más estrictos de los que exige el propio reglamento.

Otras polémicas

Situaciones como esta han comenzado a crear una situación de malestar entre un amplio sector de socios de la banda contrario a las decisiones de la nueva junta directiva, a la que acusan de «autoritarismo» y de incumplimiento de las propias normas de la banda. Entre las situaciones más discutidas están también, por ejemplo, el hecho de que la banda no participase en el desfile inaugural del Mundial de Duatlón, pese a que había sido invitada por el Ayuntamiento. La posibilidad no se consultó a los miembros y la junta se negó a una actuación que, según aseguran, habría sido del agrado de buena parte de los intérpretes.

Tampoco en la ceremonia oficial de celebración del 125 aniversario de la Banda de Música de Avilés llovió a gusto de todos. «En el mismo teatro Palacio Valdés nos encontramos con que entregaban unas insignias que no sabemos quién financió y que se dieron, en su mayoría, a los propios miembros de la junta», denuncia una de las socias. El malestar parece haber llegado incluso al seno de la propia directiva, donde ya han dimitido tres de sus nueve miembros, sin que se hayan repuesto ni se haya convocado una asamblea extraordinaria para poder sustituirlos.